El consorcio para el puerto

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Unos apuntes en referencia al Puerto de A Coruña y el estado actual del modelo de entendimiento entre administraciones que permita conciliar el armónico desarrollo urbanístico de la ciudad y articular un modelo marítimo industrial sostenible en ambas dársenas.
Como punto de partida los acuerdos del 2004 entre todas las administraciones implicadas que puso en marcha la construcción de la obra civil del Puerto Exterior, en donde la coherencia bien administrada y el saber hacer pusieron en cabeza a la ciudad y sus representantes, como debe de ser. En aquel tiempo como saben, lideraban socialistas. 
Y una vez terminada Punta Langosteira, pendiente de solucionar problemas de ingeniería que posibiliten gestionar el tránsito internacional de contenedores, se impone abordar el segundo gran reto, acometer la mayor mudanza de la historia de la ciudad y diseñar una nueva A Coruña.
Y el foco ahora es otro, empiezan las palabras gruesas, pide paso el  desarrollo urbanístico y no son pocos los que ven aquí las posibilidades de reparar años de sequía. El primer aldabonazo que recibió la ciudad, muestra evidente de lo que son capaces, fue lanzar la subasta de los terrenos del Finisterre y La Solana. Sin despeinarse siquiera y en aras del pago de una parte ridícula de la deuda del Puerto Exterior, sacan al mejor postor las dos principales perlas urbanísticas de la fachada histórica de la ciudad. No había necesidad de hacerlo, por coherencia y transparencia, pero lo hicieron. Surge aquí la pregunta  ¿Esa es la fórmula que pretenden seguir con los más de 350.000 metros cuadrados de San Diego?
Sobre este asunto que ningún coruñés albergue dudas. El anuncio de la titularidad pública de los muelles de Batería y  Calvo Sotelo, realizado por quien no debía, llevaba de la mano un botafumeiro camuflando la negativa de venta de la Solana a la ciudad. Hay quien la quiere y mucho debe mandar para pretender torcer la voluntad de la ciudad.
Por eso exigimos un consorcio ya. Para acabar con las arbitrariedades, para poner en común de manera transparente aquello sobre lo que cada administración y sociedad pública tienen responsabilidad y competencia.  Los propietarios del suelo y  los responsables de su diseño y regulación urbanística. Un ente público consorciado en donde los participantes sean administraciones o sociedades públicas con sus diferentes roles y proporciones. 
Pero no les gusta. Andan enredando con la fórmula para despistar. Claro que no es un tema menor, es el marco de arranque del modelo decisorio sobre los terrenos desafectados.  La Autoridad Portuaria pretende hacerlo en solitario, como si pudiese. No miden bien lo que están haciendo. España ha cambiado y más que lo hará en los próximos años. Este tipo de decisiones, apelando a legislaciones obsoletas que privilegian a los de siempre deben desaparecer, es necesario que así sea. 
Si piensan que podrán dejar a la ciudad de lado en la decisión de lo que queremos que sea nuestro futuro, se equivocan, esos tiempos pasaron. No solo la Ley o el sentido común, también el alma de todos los coruñeses evitarán que así sea, este envite de la historia A Coruña no lo puede perder. 
 

El consorcio para el puerto