Las lecciones de la ministra

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stoy totalmente de acuerdo con las palabras de la ministra a propósito de los escarches contra Pablo Iglesias e Irene Montero. Robles ha dejado dicho que está en contra de los escraches se hagan contra quien se hagan. Pues eso.
Y hace bien la ministra en recalcar el “se hagan contra quién se hagan” porque precisamente muchos líderes podemitas, incluido Iglesias, en su día alentaban y justificaban los escraches contra sus adversarios políticos. 
Según dejo dicho Pablo Iglesias : ”Lo que está claro es que los ciudadanos están hasta el gorro de algunos de sus representantes. Hacía falta que se viera en los miedos a los ciudadanos.” “Los escarches son el jarabe democrático de los de abajo”. Iglesias dixit.
De manera que ni Pablo Iglesias ni Montero se inmutaron cuando a la anterior vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría le hicieron un escrache a las puertas de su casa delante de su hijo y de su madre.
Lo paradójico es que cuando ellos avalan escraches a otros estos están justificados y cuando se los hacen a ellos es un ataque fascista.
En mi opinión los escraches son siempre inaceptables, se hagan contra quienes se hagan y mas en un Estado de Derecho como, hasta ahora, es el nuestro.
Era inaceptable que se hicieran escarches contra Saenz de Santamaría, Rosa Diez, u otros dirigentes políticos y es igualmente inaceptable y vergonzoso que se hagan contra Pablo Iglesias e Irene Montero, En democracia hay muchas maneras de manifestar el descontento y la censura a los gobernantes y esas maneras no pasan por el escrache.
El problema es que hay personas y formaciones políticas que han hecho política con métodos deplorables como los del escrache, lo mismo que tampoco se han privado de decidir que la presunción de inocencia no es para todos, sino para quienes ellos deciden que la merecen que no son otros que ellos mismo.
Es lo que pasa ahora con las presuntas irregularidades en la financiación de Podemos en que algunos de sus dirigentes han sido llamados ante el juez a dar explicaciones. O lo que sucede a propósito del famoso “caso Dina”, en el que Pablo Iglesias se presentó como acusador y ahora está en el ojo del huracán porque el juez no ve clara su actuación.
Pero como también ha recordado la ministra Margarita Robles, uno de los pilares del Estado de Derecho es la presunción de inocencia. Y esa presunción de inocencia la tienen todos los ciudadanos sean quién sean. O sea, añado yo, includo el rey emerito Don Juan Carlos al que desde sectores del gobierno y de Podemos ya se le ha condenado aunque no haya aún ninguna decisión del Tribunal Supremo que es quién tiene que decidir si hay caso o no hay caso.
Ahí van otras palabras de Margarita Robles: “No me gustan las fuerzas políticas que, cuando hay resoluciones judiciales que no les gustan, critican a los jueces”. 
Y ha dicho más, ha dicho que defiende la presunción de inocencia para todo el mundo: “y lo defiendo incluso frente a aquellos que cuando afecta a otros no defienden la presunción de inocencia y cuando les toca a ellos sí la aceptan”.
No ha podido estar más certera y oportuna, elevándose por encima de la política de brocha gorda y de la política populista tan de moda como peligrosa.
Margarita Robles tiene una cualidad de la que carecen la mayoría de sus compañeros de Gobierno, y es su sentido institucional de la política y su defensa a ultranza del Estado de Derecho por encima de cualquier consideración partidista.
Una vez más “chapeau” señora ministra.  

Las lecciones de la ministra