Una decisión de lo más justa

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De vez en cuando, la Justicia de los países europeos, esos de los que supuestamente somos socios, nos da una alegría. Como la que recibimos ayer, al saber que Francia entregará a España a Josu Ternera. El sanguinario etarra lo ha intentado de todos modos, hasta alegando su delicado estado de salud, pero, al final, tendrá que responder también en nuestro país de los crímenes que cometió, algunos tan brutales como la colocación de una bomba en la casa cuartel de Zaragoza en 1987. Solo allí murieron once personas. La única pena es que, con estos antecedentes, no podrá ser juzgado en nuestro país por crímenes de lesa humanidad. El país galo lo entrega a España por el mencionado atentado de Zaragoza y por el caso de las “herriko tabernas”, aquel montaje que se inventaron los criminales para poder recaudar fondos y seguir matando a todos los que no pensaban como ellos.

Una decisión de lo más justa