Románticos

Producccións Teatráis Excéntricas debutó con sendas representaciones en el Rosalía de Castro. Buena entrada y cordial acogida para presenciar el último espectáculo de Mofa y Befa, “Románticos”. El programa de mano justifica el título: “Todo objeto amado es el centro del paraíso”. Un recorrido variopinto donde la literatura y la música fluyen cadenciosas. Tanto monta, monta tanto, Mofa y Befa o Evaristo Calvo y Víctor Mosquera, bases esenciales de la representación, sin olvidar al doctor Quico Cadaval, que establece la pauta necesaria, entradas y salidas de los histriónicos personajes. Todos enhebrados en las intervenciones melódicas de Piti Sanz.

El escenario municipal como aula didáctica. Escenografía a base de tienda cilíndrica más ancha en la base, escaleras y sillón, flores y tiras de telas largas sopladas por un ventilador para hacer de mar. De fondo argumental el romaticismo. Impetuoso, salvaje, descarriado, solitario, que busca el fragor de las olas y el chillido del viento huracanado en noches de luna.

Pero este paisaje tenebroso e impotente en manos de nuestros actores se hace mantequilla alegre, desde que alzan el telón y nos reciben acompañados de una guitarra cantando “Por el amor de una mujer...”. A partir de ahí se disparan sus metralletas humorísticas: nocturnos de Chopin, música clásica, ópera, sones bailable modernos, etc. junto a mitos como Bécquer, Espronceda, Lord Byron, Goethe, Leopardi o el holandés errante y Wagner. Personajes como Margarita Gautier, versus “La Traviata”, que podía dar notas tan altas estando tuberculosa o Carmen, hostigada por el navarrico “rehostia” don José y el torero Escaramillo, mientras suena la famosa habanera e irrumpen Sherlock Holmes con Watson y Drácula con Bram Stocker. Escenas irónicas, mordaces, cáusticas hasta quebrarse en risas.

Románticos

Te puede interesar