1-O: traición y violencia

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trampas y palos. Tal fue lo que hubo en Cataluña en la infausta fecha de la que el lunes se cumplió un año. Trampas, las que tendió aquél gobierno de Puigdemont a la mitad del pueblo catalán, la menor de las cuales no fue la de persuadirla de una mentira, la de que aquella performance de urnas chinas, sin apoderados, sin censo, sin garantías, solo para el público afecto, era el referéndum de autodeterminación previo a la desconexión que establecería con mágico automatismo el Estat Catalá, y digo Estat porque me niego a profanar la palabra República relacionándola con aquella kermés.
Trampas, por parte de los cabecillas de la insurrección de opereta, en el Parlament, en los mítines, en los colegios y en actuación de los Mossos, que, comprometidos a asegurar pacíficamente la no apertura de los “colegios electorales” , obedeciendo la orden del Constitucional, la traicionaron, dejando a la ciudadanía que creía en aquello, si no a los pies de los caballos, sí al alcance de las desatentadas porras de los antidisturbios que llevaban semanas encerrados, recibiendo las noticias del hostigamiento que sufrían sus compañeros del exterior, en el barco Piolín y en el otro.
Estos, los policías antidisturbios que atizaron a la gente como si les debieran dinero, pusieron los palos en la luctuosa jornada, pero, pese a que contra veintitantos de ellos se sigue procedimiento judicial por sus excesos, no se sabe de punición alguna a quienes, empezando por Rajoy y su ministro de Interior, Zoido, organizaron tan vergonzoso espectáculo represivo, siendo, máximos responsables de él.
Trampas y palos. Así tituló uno su columna de aquel día, y así, si no mediara el escrúpulo profesional de no repetirse, la titularía hoy, siquiera en memoria de lo que los gobernantes no deben hacer jamás con su pueblo: mentirle, humillarle, golpearle. Rajoy quedó a la altura de Puigdemont, y Zoido, a la de Trapero. Tan contrarios fueron a la nación y al pueblo aquellas trampas que hoy, un año después, la vida, esa no-vida, sigue igual. Si es que no, por cronificada, peor.

1-O: traición y violencia