Una fecha de caducidad que se puede volver contra Martiño 2.0

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De Albert Rivera, el político antes conocido como Adolfo Suárez, se sabe que alguna vez se pasa con los chococrispis del desayuno y vez de salir a la calle dispuesto a repartir y recibir abrazos, jura en arameo –dice jolín y pardiez, que tampoco hay que pasarse– a la menor contrariedad. El coruñés que gobierna Santiago, Martiño “2.0” Noriega, es un tipo celoso de su intimidad y nada se sabe sobre o seu almorzo favorito, pero se supone que como acabó la carrera de Medicina seguirá una dieta equilibrada ya desde la mañana. Sin embargo, desde hace unos días debe sufrir algún tipo de desarreglo digestivo, pues se le ve sobreexcitado. La última muestra de esos problemas la ha dado al referirse al futuro del exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña Luís Villares, sobre el que ha afirmado que si pierde las elecciones para el consello das mareas podría dejar de ser el voceiro parlamentario. Uy, uy, que el alcalde compostelano era hace nada un firme defensor de no vincular los cargos institucionales a los políticos... ¿Qué pasará si él pierde la Alcaldía en las municipales?

Una fecha de caducidad que se puede volver contra Martiño 2.0