La olla putrefacta

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No se trata de una crónica tremendista,  ni tampoco, de una serie de sucesos encadenados entre sí por culpa de la mala suerte, de una banda que nos llegó de fuera sino del relato de las acciones perpetradas desde el gobierno durante varios años. 

Y la suma revela la constancia en el delito cometido por uno de los principales partidos desde el poder. Vamos con los datos ya conocidos: el fiscal del caso kitchen acredita que el Ministerio del Interior del pio exministro  Fernandez, siendo presidente el barbas (M.Rajoy),  ocultó al juez el espionaje   a Bárcenas y a su mujer. Fueron setenta agentes con todos los medios que vemos en las películas “de malos”

En el relato de Villarejo hay nuevos datos: De Guindos, a la sazón ministro, sabía que el emérito tenía “pelas” en varios países pero miró para otro lado. Todo el mundo –en ese submundo de sinvergüenzas- engordó su patrimonio. Entre ellos el que fue jefe dela policía económica y uno de los líderes de las cloacas policiales. 

Pero hay más: gracias a las conversaciones telefónicas reproducidas por la SER y El País, afirma el ex comisario que fueron muchas  “las maldades que me han pedido para salvar el culo al  Barbas, uno  de los motes de Rajoy para la cloaca policial, y esto nos lleva a la sorprendente revelación de Mariano en A Toxa, al afirmar rotundamente que “los políticos tienen  mayor responsabilidad, según el puesto que ocupen. 

Se refería a Sánchez y la pandemia pero viene que pintado para el propio Rajoy, presidente de gobierno y del partido cuando estallan los casos Gürtel, Púnica, etc. Por tanto ´l es el máximo responsable de toda esa olla putrefacta que se cocina desde hace años.

 Resumiendo: de todo eso estaba enterado y parece que conforme el entonces presidente del gobierno, el ministro de la porra  y sus consejeros más allegados. Otras grabaciones, en este caso al número dos de Interior confirman otras investigaciones. 

Hay, para acabar de cocinar esta olla putrefactas están las conversaciones de Villarejo con dos personajes del mundo de la información: Ana Rosa Quintana y Eduardo Inda. Y aún le faltan capítulos a esta novela del género negro que se desarrolla,  ay, en un país golpeado por la pandemia que nos encuentra con la privatización de la sanidad y  los recortes en educación. Años escatimando las inversiones en sectores básicos que han pasado factura y golpeado a los sectores más vulnerables.   

La olla putrefacta