Por fuciños, por cacheiras hay que negociar ya

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Los catalanes, tan excéntricos ya desde tiempos anteriores al procés, tuvieron como emblema nacional durante muchos años a un gorila albino, Copito de Nieve. Los cántabros, cuyas rarezas no deben estar en la cabeza sino un poco más abajo, eligieron como icono al toro “Sultán”, que fue padre de 30.000 terneros y proporcionó 50.000 dosis de esperma. En Galicia se apostó por una opción más tradicional: el xabarín, cuya versión catódica visita los hogares do país a diario, no solo una vez en todo el año como el Apalpador. Sus visitas son placenteras, no como las de la versión de sus congéneres de carne y hueso, que provocan unas desfeitas terribles; tanto que la Xunta ya prepara un plan para confinarlos en reservas y después permitir su caza. Los animalistas reclaman medidas que no sean letales. Por fuciños, por cacheiras, que empiecen a negociar ya.

Por fuciños, por cacheiras hay que negociar ya