SIN ANESTESIA

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Desde el mes de octubre muchas personas que están acudiendo a la consulta de su médico en Galicia se encuentran con la desagradable sorpresa de que su tarjeta sanitaria está bloqueada. Se trata de desempleados que llevan más de 12 meses en paro y de otras situaciones que han sido modificadas en la Ley del Sistema Nacional de Salud que ha dejado de ser universal y gratuito para ser solo de cotizantes. Un zarpazo en toda regla  de ámbito estatal y que el Presidente Feijoo con alevosía y nocturnidad ha empezado aplicar recientemente. Una medida  cruel para quien ya tiene la desgracia de encontrarse sin trabajo y sin recursos. Se añade ahora la tremenda inseguridad de no poder hacer frente a los gastos que le suponga una consulta médica o una operación y la compra de medicamentos.
Toda esta crueldad se hace sin anestesia, sin aviso previo, sin que se publicite en los medios de comunicación con anuncios de pago o con publirreportajes de auto bombo a los que nos tiene acostumbrados, pero sin medidas reales con las que el ciudadano pueda cambiar su vida. Es el estilo del presidente gallego tan dado a pasar de puntillas sobre todos los problemas de su tierra  y en cambio se afana en impartir doctrina por el resto de España. En este caso se adelantó con un regalo prenavideño que afecta a la salud y a la vida de las personas privándoles de su asistencia sanitaria.
En estos momentos existe un control  tan fuerte que hay temas que apenas  traspasan la información mediática y cuando es posible sortearla, la respuesta política es muy confusa y siempre justificada por las exigencias de la crisis, que al final aflora en un conformismo paralizante que lleva a la desesperanza y a la resignación. Hay que decir alto y claro que los cambios en el Sistema Nacional de Salud son única y exclusivamente ideológicos, propiciados por la mayoría parlamentaria que gobierna, impulsando proyectos legislativos que marginan a millones de ciudadanos. Empezaron excluyendo a los inmigrantes, luego a los españoles que residan más de 90 días fuera de España, fundamentalmente jóvenes en busca  de trabajo, ahora los desempleados y así seguirán hasta dejar un sistema de salud residual y de beneficencia.

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