RIGOR DE MAHLER

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La primera obra que la Orquesta Sinfónica de Galicia interpretó la semana pasada fue la “Rapsodia sobre un tema de Paganini Op. 43” de Sergéi Rachmáninov. Esta pieza se inspiró –y más– en el Capricho Op. 1 nº 24 de Nicolo Paganini. El autor no sólo utilizó el propio tema de dicho capricho, sino también alguna de sus variaciones, las cuales, ornamentadas en sí mismas, constituyen una obra que, pese a la complejidad y ser una creación de madurez, pasó ante nuestros oídos con cierta pena y no demasiada gloria, apreciación que guarda exclusiva relación con la Rapsodia, no con los intérpretes.
De hecho, la versión del pianista Stephen Hough fue técnicamente impecable con grandes dosis de solidez pianística. De entre el complejo mundo sonoro de Hough lo menos vistoso fue su forma de atacar y articular las notas, con la consecución correspondiente. En el Chopin que ofreció de regalo comprobamos la relación directa que se establece entre el sonido y las técnicas empleadas en su ejecución.
Sin duda, la obra culmen de la noche fue la “Sinfonía nº 5 en Do # m” de Gustav Mahler. .
Haciendo memoria de los conciertos que la OSG ofreció en la temporada pasada, aparece con claridad meridiana aquel en el que Andrew Litton dirigió un repertorio de Wagner, Shostakovich y Britten. Sin olvidar la altura interpretativa de aquella velada, el recital de talento y oficio de este viernes superó con creces cualquier expectativa posible.
Sorprendió Litton desde el primer movimiento –Trauermarsh– por la dinámica y tempi empleados, así como por el carácter estricto y medido que impelió a la Sinfonía tras los breves compases introductorios: fue el introito de una versión que conjugó de manera lúcida la rigurosidad y respeto al autor con la expresividad. Subrayar también la precisa conjunción entre director y orquesta a lo largo de toda la sinfonía y, especialmente, en el “Adagietto”, resultando de todo ello una versión de altísima categoría musical y artística.
Escuchar a la OSG siempre ha sido un placer, pero esta temporada estamos asistiendo a un plus de calidad

RIGOR DE MAHLER