Aznar se disparó un tiro en el pie sin querer

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DESDE que renunció a la presidencia de honor del partido al que condujo al deshonor más absoluto, pues durante su imperio fue cuando la corrupción se desbocó y se metió a lobista, con “b”, no con “v”, o sea, no será un depredador de mujeres, sino de voluntades, Aznar tiene mucho tiempo libre y se aburre tanto que cada dos por tres se explaya con una homilía. En la de esta semana aseguró que en el PP actual no reconocía al que había refundado en 1990. Parecía una chulería más del expresidente para amolar a Rajoy, pero no le faltaba cierta razón. A los dos días de hacer esa afirmación, el juez decidía abrir juicio oral contra Rato y quedaba visto para sentencia el caso de la Gurtel. Allá por 1990 tanto Rato como los implicados en la corrupta trama aún parecían personas honorables.

Aznar se disparó un tiro en el pie sin querer