El coste del miedo

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Por mucho que autoridades y expertos en infecciones pretendan situar en su justa medida el alcance y repercusiones reales para la salud del polémico Covid 19 que nos acecha, lo cierto es que se está produciendo una reacción exagerada en no pocos ámbitos. ¿Histeria o psicosis colectiva?
Aquí en nuestro país con una veintena de casos registrados, tenemos a importantes de cadenas de televisión conectando en directo día y noche con todos y cada uno de los hospitales donde pacientes y sospechosos se encuentran internados. Y no es que las informaciones en sí mismas generen alarmismo, pero sí de alguna manera lo hacen la profusión de imágenes de ciudadanos mundo adelante portando mascarillas y el mucho y largo tiempo de emisión a todo ello dedicado. 
La familia de los coronavirus es conocida desde los años sesenta. Lo que sucede es que este Covid 19 resulta ser una mutación, como tantas otras que se producen, y por eso sus peculiaridades son menos conocidas. No obstante, ya hoy se da por bueno que se trata de una enfermedad respiratoria que no reviste gravedad extraordinaria y que no tiene letalidad amplia, aunque, sí, se propaga con facilidad. Su secuenciación genética ya no es un enigma. El miedo, no obstante, a lo no tan conocido es libre y, además, también contagioso.
Parece que el brote o epidemia –se asegura- va remitiendo, aunque habrá que esperar a ver la tendencia de los próximas semanas y/o meses, lo que obliga a las autoridades sanitarias a tener preparadas toda una serie de medidas de contención para hacer frente en todo caso al peor de los supuestos. 
Alarmismo se está haciendo notar también en el sensible mundo económico: el efecto depresor –auguran algunos- será intenso y largo. Se da por hecho que el mayor impacto lo sufrirá China, pero que también se propagará a áreas subordinadas del gigante asiático, lo cual supone un riesgo añadido para la debilitada zona euro.
Las Bolsas de todo el mundo andan renqueantes. Las europeas han vivido su peor semana desde 2011. Y valga otro ejemplo que nos afecta directamente: el Euro Stoxx 50, índice bursátil que representa el rendimiento de las cincuenta empresas más grandes de la eurozona, retrocedió más de un 6 por ciento en sólo dos días. La economía se va a resentir, sin duda, de la reducción que van a experimentar el comercio internacional y las actividades productivas. 
Para otros economistas, sin embargo, la reacción de los mercados parece también exagerada. Al respecto recuerdan lo sucedido en la economía norteamericana tras los atentados contra las Torres Gemelas en 2001. Se habló de una posible guerra con efectos devastadores. Pero lo cierto fue que, en términos de PIB, el crecimiento fue positivo incluso en ese mismo año y se elevó en los siguientes. El papel del Gobierno y de la Reserva federal (Banco central USA) en la reorientación de expectativas, resultó determinante. 

El coste del miedo