Una reclusión de lo más culta para algunos

|

aLGUIEN podría pensar que lo del coronavirus, más allá del drama de las víctimas que pueda producir, va a servir para algo a este país. De un lado ya sabemos que somos incapaces de teletrabajar si tenemos una playa cerca. Sin embargo, en el lado de lo positivo tenemos que colocar el fenómeno de que las bibliotecas municipales coruñesas hayan triplicado en seis horas los prestamos de libros que habitualmente realizan. Es decir, que ante la perspectiva de quedarse encerrados en casa, los ciudadanos han decidido que lo mejor es contar con buena compañía, y que hayan elegido libros es digno de elogio, sobre todo en una sociedad que en lo único que piensa para el ocio es en bares y, a falta de ellos, en Netflix y plataformas similares.

Una reclusión de lo más culta para algunos