Un soplo de optimismo

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Si ya meses atrás las vacunas en perspectiva que, no tardando, habrían de llegar constituían la gran esperanza para superar las crisis derivadas de  la pandemia, el comienzo de las inmunizaciones en el Reino Unido ha supuesto un enorme revulsivo.  

En opinión del reconocido comentarista económico del Financial Times Martin Wolf, el  escenario parece menos sombrío. El covid-19, sí, ha supuesto un golpe devastador a nivel global. Pero las noticias sobre las vacunas son alentadoras y el impacto económico no está siendo tan malo como se temía hace un año.  Cabe, pues la posibilidad –concluía- de  que el mundo salga antes de la pesadilla y en mejores condiciones de lo que muchos auguraban.

En parecida línea de análisis, el economista jefe del grupo de empresas de asesoramiento financiero Arcano Partners, Ignacio de la Torre, firmaba hace unos días en el económico Expansión un artículo que llevaba por título “Por qué esta crisis será menos dura que la anterior”. En síntesis, cinco argumentos ofrecía al respecto:  

Primero: la respuesta de la política monetaria –léase Banco Central Europeo y FED norteamericana- ha sido intensa. Esta vez la magnitud, medida en porcentaje de PIB, está resultando casi tres veces mayor.

Segundo: la circulación del dinero se ha disparado: a nivel global sube un 16 por ciento, en Estados Unidos lo hace un 25, el mayor nivel en cuarenta años,  y en la zona euro un 10.

Tercero: la respuesta de la política presupuestaria está también siendo muy diferente: más intensa, más  expansiva y más duradera. La consecuencia será una recuperación económica más rápida.

Cuarto: el comercio mundial (un tercio del PIB global) está rebotando en forma de V. Muy posiblemente alcanzará niveles pre-covid en menos de nueve meses.

Y quinto: la gran crisis financiera de 2008 fue endógena; esto es, originada por causas internas. Estalló como consecuencia de haber acumulado durante muchos años importantes excesos en los mercados inmobiliarios y financieros. Ahora, la crisis es exógena; de origen externo, asociada a un patógeno: el virus chino que nos ha amargado la vida.

Una vez que durante el año que viene alcancemos con la vacuna niveles de inmunidad de grupo, el shock  exógeno se atenuará. Ello normalizará las funciones de confianza, lo que a su vez activará la inversión y el consumo, espoleado éste, además, por los excesos de ahorros de los hogares, acumulados durante el año en curso.

Así las cosas, tales realidades arrojan una conclusión evidente: esta crisis será menos dura que la anterior. Y se atrevía a ofrecer un pronóstico: si España tardó diez años en recuperar el PIB perdido en crisis financiera anterior, esta  vez lo logrará en dos.

Que Dios le oiga. Fundadas parecen sus consideraciones. Pero para evitar triunfalismos e indebidas apropiaciones conviene recordar que de los cinco factores  sólo uno –el tercero– dependería del Gobierno. Los otros nos vendrán dados.

Un soplo de optimismo