El Puerto es nuestro

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El pleno del pasado jueves, el primero ordinario del actual mandato, ha dejado interesantes titulares y un boceto de por dónde parece que pueden transcurrir los próximos cuatro años en el ámbito político municipal. Cada uno extraerá sus propias conclusiones. Y yo tengo las mías que compartiré hoy aquí. Me quedo con un aspecto que me parece esperanzador y que renueva mi convicción de que los coruñeses somos especiales, de esas personas que valen la pena. Y es que la moción del Partido Popular sobre los usos de los terrenos portuarios propició un debate y un acuerdo sin precedentes en la dinámica municipal, al menos en lo que se ha vivido en los últimos años en María Pita.

Partiendo de la iniciativa de nuestro grupo, con los votos a favor de todos los grupos con excepción de Ciudadanos, el pleno instó al Gobierno municipal a establecer un grupo de trabajo permanente, entre Gobierno local y Autoridad Portuaria, para planificar el borde litoral. Para moldear, en definitiva, la piedra angular del futuro a corto y medio plazo de nuestra ciudad. Y le insta a hacerlo antes de que concluya este año. Hemos puesto, negro sobre blanco, lo que los coruñeses llevaban tiempo pidiéndonos. Creo que esta vez, y con la confianza de que sirva de constante precedente, hemos sido capaces de interpretar el mensaje de los ciudadanos.

Se trata de dotarnos del espacio, el tiempo y los mecanismos imprescindibles para planificar la integración en la ciudad de los espacios portuarios que irán quedando liberados de manera paulatina, empezando por los muelles de Batería y Calvo Sotelo. Estamos orgullosos de que la corporación haya recogido e integrado una propuesta que formó parte de nuestro proyecto compartido de ciudad, el más votado en las recientes elecciones municipales.

La moción abre la puerta también a autorizar los usos en el Parrote, con el foco puesto en normalizar el baño en el tramo de bahía entre el mirador y el Castillo de San Antón, siempre respetando y conviviendo con las actividades pesqueras y marisqueras de la zona. Más pronto que tarde se corregirá este lamentable error que fue prohibir el baño en la zona y se avanzará hacia otra de las propuestas de nuestro programa, establecer un área acotada para poder disfrutar de esas aguas.

Y, por supuesto, esa mesa de trabajo, de la que el jueves se fraguaron los cimientos, es la que tendrá que hacer valer los derechos de la ciudad ante quien corresponda. Es la que tiene que reclamar, con insistencia y sin descanso, la fórmula para que liberar la deuda del Puerto Exterior tal y como se hizo un año atrás con Valencia. Es la que tiene que reivindicar y exigir el cumplimiento del compromiso adquirido con el tren a Punta Langosteira. Y tiene que ser el germen del ente público que garantice la titularidad y gestión pública de los terrenos y la revisión y actualización del convenio de 2004.

Este acuerdo puede establecer un antes y un después. Supone un punto de partida ventajoso para comenzar a gestionar la Coruña del porvenir. Es una tarea delicada que precisa de pasos firmes, pero meditados, debatidos y ─siguiendo el modelo de este pasado jueves, y en la medida de lo posible─ consensuados. El Puerto es nuestro. Construyámoslo, cuidémoslo y moldeémoslo al gusto de todos. Y una vez acabado el trabajo, disfrutémoslo. 

El Puerto es nuestro