LOS DEBERES ESCOLARES SÍ SON ÚTILES

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Los padres del colegio plurilingüe Isidro Parga Pondal, de Oleiros, están encantados con el giro que ANPA y Concello han dado al comedor escolar del centro y con la posibilidad de conocer por adelantado y a un golpe de clic los pormenores de los menús que se sirven a sus hijos.
En lo que ya no están tan de acuerdo es en algo de mayor sustancia: en la pertinencia u oportunidad de los trabajos o tareas extraescolares; es decir, de los deberes a hacer en casa por los muchachos. Unos padres se acogen a una vigente Orden de la Consellería de Educación de julio de 1997 –dieciséis años atrás, en los tiempos de la beatífica Logse– en uno de cuyos aparados se estable que “en ningún caso” se les propondrán tales trabajos a los alumnos de educación infantil y del primer ciclo de educación primaria.
Otros, sin embargo, entienden que los deberes son necesarios no sólo como fomento de hábitos personales, sino también como instrumento para recuperar, consolidar o ampliar competencias y conocimientos. Creen que el aprendizaje no sólo se hace en la escuela, sino que se remata con el trabajo personal en casa.
El caso es que la polémica ha vuelto a plantearse en los comienzos de curso, y no sólo en el ámbito local referido. Ello ha venido a coincidir con la publicación de un estudio realizado por profesores de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), según el cual las tareas para casa constituyen una “útil herramienta” para incrementar las oportunidades de aprendizaje de los alumnos, al tiempo que constituyen un “excelente mecanismo” para potenciar la colaboración entre familia y escuela y construir entre ambas una cultura educativa común.
Varias condiciones ponen, sin embargo, los autores del estudio para sacar el debido fruto de los deberes o tareas extraescolares. Entre otras cosas, que no sean excesivos, pues la investigación llevada a cabo ha mostrado que no es cierto que cuanto mayor sea el tiempo previsto para hacer las tareas, mayor es el rendimiento.
Cuestión de no menor importancia es cómo utilizar en el aula las tareas para casa. Y es que el estudio muestra que éstas inciden en el aprendizaje de los muchachos si se verifica su realización y, especialmente, si son corregidas y se les da información sobre los resultados, aciertos obtenidos y errores que hay que superar. Es decir, si se incorporan en la dinámica del aula de forma habitual.
Qué pida, cómo lo pida, cómo motive a los alumnos y cómo lo incorpore al quehacer ordinario de la clase son elementos clave para mejorar el rendimiento de los alumnos. Y ahí es donde el buen saber de unos u otros docentes marca las diferencias.

LOS DEBERES ESCOLARES SÍ SON ÚTILES