Un legado arrepiante

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Pepe Sánchez Bugallo está de vuelta. Alcalde de Santiago entre 1998 y 2011, volverá a serlo desde 2019 hasta... En su puesta de largo como candidato socialista había defendido la opción de que gobernase la lista más votada, afirmación con la que se suscitó la duda de si se habría vuelto pepero durante los años en los que permaneció desterrado de Raxoi. En plena campaña aumentó el número de quienes lo veían peperizado cuando aseguró que en el cajón de Martiño “2.0” Noriega quedarían “varías bombas de relojería”. Ya no te cuento cuando, una vez conocido el resultado electoral, proclamó: “Feijóo terá en min un leal colaborador institucional, non un rival político, pero tampouco un subordinado”. Ahora, cuando ya lleva unas semanas con el bastón de mando en las manos, reconoce su preocupación porque aún no ha conseguido cuantificar la cantidad total de facturas sin firmar del anterior mandato, “pero se trata de una suma millonaria”. ¿Pepero? No, socialista, pero de los que saben de qué va la política. ¡Cuánta falta hacen alcaldes así!

Un legado arrepiante