Puede pasar de todo

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Faltan cinco meses para las elecciones de mayo y los medios se pueblan de encuestas. Pese a lo arriesgado del oficio –ningún sondeo acertó con el resultado de los comicios andaluces–, sociólogos y expertos en demoscopia se lanzan a pronosticar el futuro. El efecto retrovisor parece haberse instalado en todas las proyecciones. La cosa viene a ser más o menos así: sí en Andalucía Vox consiguió el 10,9% de los votos (12 diputados ), en el conjunto de España vendrían a obtener un resultado parecido. Según la media de las encuestas, alrededor de una quincena de diputados.

En el caso de Podemos, en simetría con su descenso en el sur, bajaría también en el conjunto del país. Y lo mismo con el PSOE –primera fuerza el 2 de diciembre, pese a perder cuatrocientos mil votantes–. Sería el partido más votado en unos comicios generales, pero con un resultado insuficiente para formar una coalición capaz de aglutinar a las opciones de izquierda y retener en el Gobierno.

Así las cosas y siempre según las últimas encuestas, pese a descender en número de escaños respecto de su posición actual en el Parlamento –pasaría a ser el segundo partido en número de votos y escaños– el PP estaría en condiciones de formar un Gobierno de coalición. Para lograrlo Pablo Casado debería contar con el apoyo de Ciudadanos. Pero Albert Rivera que dirige un partido que crece en intención de voto podría reclamar para sí el liderazgo de esa posible coalición. Coalición que en cualquier caso necesitaría del apoyo de Vox.

En términos políticos la situación es muy fluida. Hay factores en el ambiente cuya evolución puede polarizar aún más la pugna entre derechas e izquierdas. La cuestión territorial, el desafío planteado por los independentistas catalanes, resulta clave para entender el ascenso de Vox. 

En ese mismo registro, en puertas del inicio del juicio a los políticos procesados en relación con el procés, también puede exacerbarse la respuesta callejera de los seguidores de Torra y Puigdemont con resultado de alteraciones de orden público que podrían -subrayo el condicional que es muy amplio-, inclinar a Sánchez a abandonar la estrategia de apaciguamiento para dar una respuesta acorde con lo previsto por la Constitución en el ya famoso artículo 155. No es probable, pero tampoco descartable. Habrá que estar atentos a lo que ocurre en el Consejo Ministros que se celebrará en Barcelona. Todo, ya digo, es muy fluido. Y, en consecuencia, puede pasar de todo.

Puede pasar de todo