Del aquí al más allá

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a noticia publicada en “El Plural” recoge una denuncia del PSOE, BNG y EN MAREA “por los setecientos tres mil euros que Feijóo destina a pagar curas en los hospitales en vez de contratar médicos y enfermeros”. Resulta que en 2017, mientras se cerraban camas y se precarizaban a muchos profesionales sanitarios, ya se pagaban seiscientos cincuenta y dos mil euros. Añadamos que el SERGAS recortaba los gastos puramente sanitarios. Con ese dinero –recuerden tres cuartos de millón de euros– según los expertos se podían contratar quince médicos, veinte fisioterapeutas o veinticinco enfermeros.
Todo esto nos lleva a un asunto recurrente: el Partido Popular se fija más en el más allá que en el presente, donde sus conciudadanos pueden ganar el cielo pero tienen crudo vivir sanos aquí en la tierra. En el caso que nos ocupa, Galicia, el PP presidido por Feijóo, ha sido subcampeón en los recortes como lo prueba que, una vez pasada la crisis que pilotó Rajoy el verdadero campeón de los tijeretazos, el gasto sanitario está por debajo de la media en todo el Estado. En la memoria colectiva –de los sanos claro, que los otros no la “pían”– está el recuerdo del paritorio de Verín; antes la falta de medicación para los afectados de hepatitis C a los que no llegaba la medicación. Otro dato verificable es que en una década el SERGAS recortó alrededor de novecientas camas. Y hoy tenemos el problema de cada día que cuenta Diego, enfermero de Atención Primaria, denunciando lo que llama “la esclavitud laboral de la Xunta” y se pone como ejemplo: seiscientos contratos en seis años, algunos por horas. 
El drama de muchos es que al cotizar por los días de curro no tiene derecho a vacaciones ni al paro. Diego se muestra crítico con la noticia adelantada por Alberto Núñez Feijóo de “ampliar la atención al enfermo a través del teléfono” pues acusa “lo que se pretende es ahorrar en personal y el servicio será peor”. 
Pero hay más: Galicia hoy no cuenta con los medios que pide el ministerio de Sanidad –por ejemplo el número de UCI–, para futuras fases de la desescalada. Esto es lo que hay, una consecuencia de lo que hubo o, mejor, de lo que se careció. Por cierto: todo el respeto para los que quieren asegurarse un lugar en el más allá pero exigencia pero a los quedan aquí se les procure una vida sana.

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