VÍCTIMAS DE GÉNERO

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La inefable Ana Mato  -profesión, sus globos y sus festivales infantiles- se reunió con sus colegas Ruiz Gallardón –ocupación, sus complejos paternos- y Fernández Diaz –vocación, sus cuchillas antiemigración-. Juntos procedieron a una revisión del sistema policial de valoración de riesgo de las víctimas de violencia de género y trataron de establecer un cambio en el cuestionario al que se somete a las mujeres que denuncian en la comisaría una agresión machista. Dice la Mato que ella busca fórmulas que sean más eficaces contra la violencia de género. Hasta ahora se habían reunido los cargos medios de los diferentes ministerios pero ayer ya fue distinto. Porque del consenso de las cúpulas salió una modificación del cuestionario policial.
Hay varios puntos importantes, pero, en esencia, las líneas maestras son las siguientes: Mejor detección: Se perfeccionará el cuestionario que los policías realizan a las mujeres víctimas cuando van a denunciar. Mayores competencias: Los juzgados de Violencia sobre la mujer no sólo instruirán delitos de homicidios, lesiones o integridad moral, sino también delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y el honor y el quebrantamiento de las cautelares. Proceso más duro: Romper una orden de alejamiento conllevará ser procesado en los juzgados de Violencia sobre la Mujer, en vez de los de Penal, que son menos duros. Más información: las víctimas serán  informadas de la situación procesal de su agresor.  Mejor formación: Los equipos sociales de los juzgados recibirán formación especializada en violencia de género. Los expertos se quejan de la poca preparación específica con la que trabajan unos grupos cuyos informes suelen ser determinantes para los jueces. La verdad es que la señora Mato pidió al ministro Fernández más presión policial sobre el mal tratador. Es posible que haga algunos cambios de destino policiales. O sea: grupos de agentes que se dedican ahora a una actividad pueden ser destinados al área de violencia de género. Pero, según me informan este punto está aun “muy verde” en las conversaciones interministeriales. Sea de ello lo que fuere, nos congratula que, por fin, la ministra Mato de un palo al agua. Hasta ahora, todo eran globos, fiestas, viajes y coches.

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