¡La velocidad de los peatones!

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Aveces se leen noticias curiosas que dejan de serlo cuando parten de organismos encargados de regir nuestros destinos y no damos crédito a lo que aquella noticia nos dice. Porque o bien no es razonable o no entra en los cabales de quien lo escribió y como bola de nieve fue creciendo, de modo que la prensa se hacía eco de que la DGT quiere limitar la velocidad de los peatones y obligarles a las pruebas de alcoholemia. Sí, estimado lector, ha leído bien, no necesita una visita al oculista, esto al menos es lo que se adelanta en el proyecto de Reglamento de Circulación de la Dirección General de Tráfico.
De modo que el sufrido peatón pasa a ser considerado “como usuario de vía”. En caso de verse inmerso en un atropello o infracción se tendrá que someter a los mismos trámites que un automovilista. El mundo al revés, así que pasear por vías, parques y jardines puede acarrear limitaciones. ¿Alguien en su sano juicio comprende semejante barbaridad? Un general del siglo XVIII decía que había más locos fuera del manicomio que dentro. Solo él sabría lo que querría decir.
Si se aprobase tal como está, los ciudadanos de a pie no podrían asistir a fiestas populares, bodas y celebraciones donde las bebidas espiritosas corren de mano en mano. Así en el lugar de paseo podría ser abordado y sometido a la prueba de alcoholemia. Tampoco estarán a salvo los pacientes sometidos a tratamiento médico, ya que podrían dar positivo en algún tipo de droga, por lo que quedarían recluidos en su casa para evitar cualquier sorpresivo control. El Consejo de Estado lo califica de insostenible, al atentar contra la libre circulación de los ciudadanos.
Lo más llamativo de la norma es el párrafo que indica el grado malévolo de quien lo redactó y dice “el vehículo en el que su conductor circule a pie no sobrepasará la velocidad del paso humano”. Esto no hay persona que lo entienda, pero eso sí, supondría que un deportista no podría correr por las vías o plazas. ¿Estaría en su sano juicio el autor de semejante desatino? Cuando el peatón es la persona más vulnerable tan solo un atropello en la acera por parte de un ciclista que vaya a 30 por hora, puede causarle un traumatismo mortal, todas las iniciativas deben ir encaminadas a defender al peatón y protegerlo de cualquier acción mecánica y no al revés. Para Carlos Marcos, de Unión Coruñesa, semejante proyecto parece “una novela de ficción y, una vez en la Alcaldía, haremos un carril bici que recorra toda la ciudad sin necesidad de invadir las aceras”.

¡La velocidad de los peatones!