El Partido Popular no tenía caja “B”

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Seguimos asistiendo a la serie continuada de resoluciones judiciales que dejan sin efecto iniciales cargos o imputaciones contra políticos del Partido Popular, que de por sí han supuesto ya condenas por parte de algunos medios de prensa, radio y TV (sobre todo) y de políticos de izquierdas, causando un daño evidente a personas y Partido, especialmente en tiempo previo a los comicios convocados para el 24 de mayo.
Tras los casos de absolución de políticos imputados/as en asuntos como “Pokemon”, “Gurtel”, y otros de todos conocidos, y refiriéndonos concretamente a personas como Paula Prado, José Manuel Rey Varela, José Manuel Barreiro, etc., sabemos ahora que con fecha 27 de abril, la Fiscalía Anticorrupción (nada menos), presenta escrito de acusación en el llamado Caso Bárcenas, en el que “exculpa al Partido Popular de delito fiscal”, por la supuesta existencia de una Caja B, de contabilidad interna, que ahora resulta ser algo imputable únicamente a los extesoreros Alvaro Lapuerta, Luis Bárcenas y el exgerente Cristobal Páez.
Es decir, que los responsables de la Caja B son unos determinados individuos, en otro tiempo empleados del PP, que actuaron de forma desleal con su patronal y fraudulenta con la Hacienda Pública, pero no el Partido Popular ni su presidente Mariano Rajoy. Cuando se hizo pública la supuesta existencia de dicha Caja B, se volcaron sobre Rajoy y demás cargos de su partido, así como, por añadidura todos y todas las personas pertenecientes a esta formación política, toda clase de insultos, adjetivos peyorativos y, en definitiva, una condena previa a la que pudieran pronunciar los tribunales, de ser el caso.
Y otra vez nos encontramos ante la necesidad de legislar sobre los perjuicios que se causan a personas o entidades con unos actos supuestamente basados en la libertad de expresión que solo se considera un derecho para quien acusa, ataca y hiere, a resultas de la resolución definitiva del caso que, como en los que comentamos resulta ser absolutoria o decreta el sobreseimiento y archivo de las actuaciones. En definitiva, que esa maleva acusación de que el Partido Popular tenía una “Caja B” de dineros sucios, como se apresuraron a decir socialistas, “izquierdaunidistas”, algunos nacionalistas, y no pocos columnistas de este y otros periódicos, era simplemente falso, pero siempre fieles a su adorado dicho “calumnia que algo queda”, no esperamos, faltaría más, una palabra de disculpa por los ataques inferidos al P.P., porque, según ellos, cuanto peor, mejor.

El Partido Popular no tenía caja “B”