El oportunista volvió a quedar en evidencia

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EL oportunista es un tipo tan valorado en el fútbol como denostado en el resto de los ámbitos. La capacidad que el oportunista tiene para estar situado en el punto justo del área donde va a caer el balón y su habilidad para introducirlo en el portería, lo convierten en un ídolo. En cambio, el oportunista que solo sabe bandearse lejos del campo de juego, al que toda la vida de Dios se ha llamado arribista, jamás será un ídolo; al revés, la palmadita en la espalda que le dan quienes sacan provecho de su falta de escrúpulos es todo el premio que recibe. Acaba de ocurrir tras la cesión de Pablo “Viva la Gente” Iglesias a En Marea; el advenedizo Buitrón –advenedizo en Podemos, pues durante siglos fue socialista– se ha apurado a pedir la dimisión de la jefa de la franquicia enxebre, Carmen Santos, para regocijo del ala nacionalista morada. Ella ya le ha respondido que si quiere dimisiones, pida la de quien dio la orden, o sea, Iglesias. El exsenador ha guardado un elocuente silencio, ese paso no se atreve a darlo y, por supuesto, los ventrílocuos que lo manejan, mucho menos. ¡Arrenégote, demo!

 

El oportunista volvió a quedar en evidencia