La serpiente gallega en la rumorología política

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La serpiente de verano ha serpenteado de forma intensa en los últimos tiempos para dar rienda suelta a rumores que en ocasiones iban cargados de pólvora explosiva informativa. Galicia ha sido, un año más, banco de pruebas político como adelanto de lo que puede acontecer cuando entremos en la nueva estación meteorológica, el otoño, que no solo se va a caracterizar por la caída de la hoja, sino también por la caída de políticos y por el calor y la fogosidad con la que se van a defender posiciones –sobre todo las relacionadas con lo que eufemísticamente se llama regeneración democrática–, y que es una búsqueda de garantizar alcaldías de forma no tan directa cómo puedan alcanzarse con los resultados en las urnas, utilizando el signo de sumar.
La cosa municipal, con envoltorio electoral, es la tarea pendiente para los primeros compases del nuevo curso político. Los condimentos para preparar el plato caliente del gran debate están servidos. Los escarceos dialécticos fueron utilizados como antesala preparatoria adoptando distintas formas: paseos matinales por caminos rurales con un presidente, escuderos y escoltas en ropa deportiva; encuentros con periodistas; tertulianos con poco que llevarse al zurrón de la noticia diaria; concentraciones partidistas en las alturas, o comienzo del curso político con aires de muiñeira. Cualquier lugar o motivo fueron suficientes para machacar en el mismo clavo que ahora entra en una fase que demanda consenso político para encontrar soluciones. Por el momento estamos en la fase del corredor del fondo. El PP está solo en todo el proceso y la oposición más unida que nunca.
Pero si la regeneración democrática o, lo que es lo mismo, la elección directa de los alcaldes con el 40% de los votos, fue el señuelo para que corrieran ríos de tinta y de palabras, la rumorología no cesó en ningún momento mientras que yates, fiestas, corridas de toros, copichuelas nocturnas y demás saraos de otros veranos, teniendo como epicentro Sanxenxo, quedaban aparcados por la crisis galopante y la situación económica.
Reconociendo que para mí los rumores no son la antesala de la noticia, no voy a privarme del placer de comentarles los que anduvieron más de boca en boca: Qué la crisis-remodelación del Gobierno central afecta a cuatro ministerios; que un muy alto cargo de la política gallega hace sus maletas para ocupar despacho y firmar en el Boletín Oficial del Estado; que se baraja el adelanto electoral en Galicia tan pronto como se reduzca el número de parlamentarios a elegir; o que nuestra comunidad podría tener a una mujer, en el ala de la derecha, como candidata a la Xunta…
Son solo eso, rumores. La serpiente del verano volvió a surcar las procelosas tierras del runrún. Algunos expertos en la materia saben tocar la flauta mágica para hacerla moverse, para hacerla serpentear en ese nebuloso mundo del rumor.

La serpiente gallega en la rumorología política