La lotería de ser concejal

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de un tiempo a esta parte da la sensación de que los políticos son incapaces de ponerse de acuerdo y cuando se sientan en torno a una mesa de negociación mantienen de principio a fin sus posturas iniciales. Así, es imposible alcanzar un pacto porque para ello todas la partes tienen que ceder en sus pretensiones y parece que no están dispuestos a salir de las reuniones si no es con un triunfo sobre el otro, cuando en realidad supone la derrota de todos.
El acuerdo imposible entre PSOE y Podemos a nivel estatal nos ha llevado a la convocatoria de unas nuevas elecciones y en el ámbito local tenemos un caso en Cambados donde  también ha sido imposible el consenso para pactar entre PSOE, Somos y BNG y conformar así un tripartito del que se lleva hablando desde que se conoció el resultado electoral allá por el mes de mayo.
Los nacionalistas rompieron las negociaciones porque no se cumplieron sus expectativas en cuanto a la dotación presupuestaria y margen de inversión en las concejalías que iban a asumir.
Después de meses de tiras y aflojas, la cosa quedó tal y como estaba y eso dificulta la estabilidad política de un gobierno bipartito que necesita de otros para sacar adelante sus propuestas y al que no le queda otra que tratar de convencer al Bloque para llegar a acuerdos programáticos puntuales.
La lógica apunta a que puedan materializarse estrategias comunes y establecer mecanismos encaminados a la aprobación de los presupuestos, por ejemplo, y que se incluyan en los mismos actuaciones que el Bloque llevaba en su programa electoral.
Este panorama político deja también en el aire el asunto de las dedicaciones exclusivas, que hasta ahora solo tiene la alcaldesa y no con el sueldo que propuso su grupo, sino el que le impuso la oposición con su mayoría de votos en el Pleno.
Tarde o temprano volverá a aflorar el tema de las liberaciones en el seno del gobierno local y es de esperar que la demagogia quede en un segundo plano y se aprueben para garantizar el buen funcionamiento de todos los órganos municipales porque, se quiera o no, es preciso que los concejales dediquen el tiempo suficiente a la labor de gestión para que el pueblo progrese. Y eso significa que deben percibir un salario, mayor o menor, ese es otro debate, pero sí ingresar un dinero por el trabajo de responsabilidad que realizan.
Sé que es impopular defender que los políticos cobren, pero hay que entender que sus cargos y responsabilidades les obligan a abandonar sus trabajos y negocios porque si se dedican a una cosa necesariamente tienen que dejar atrás la otra. Sí, a la política se va por vocación de servicio a los demás y no hay mayor recompensa que trabajar por el bienestar de tus vecinos, los mismos que quieren que seas más puntual que un funcionario a la hora de entrar en el Concello, que salgas el último, que gestiones sus asuntos, que resuelvas sus problemas, que asistas a sus actos y que te dejes ver en todos y cada uno de los eventos que se organizan en el pueblo el día que sea, sábado, domingo o festivo, y a la hora que sea. 

La lotería de ser concejal