Dame una cita

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Me informan de Madrid, que el “Solitario” ha pedido cita en el Ministerio del Interior, al mismísimo sr. ministro, por asuntos personales. 
A pesar de la fe que tengo en mi contacto, me niego a creer que ese asunto tenga siquiera visos de mínima certeza. Es más; seguro que es mentira. Una cosa es que el sr. ministro reciba en su despacho a un honrado amigo, con el que sostiene una antigua y tierna amistad, para hablar de asuntos personales –quizá hasta de recuerdos infantiles– y otra cosa es otra cosa. No obstante, el asunto tiene “su aquel”. Como cunda el ejemplo, siendo el sr. ministro del Interior persona archiconocida, probablemente tenga multitud de amigos, incluso en Ceuta y Melilla, que deseen sostener una amigable charla con él. Como acepte todas las solicitudes de entrevistas el Ministerio correrá la suerte de parecer una iglesia llena de beatas en Semana Santa. 
Ya lo dijo Miguel Ríos: Dame una cita.       

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