Las videollamadas son una cosa muy peligrosa

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Una de las lecciones que ya deberíamos haber aprendido desde que empezó la pandemia es que las videollamadas son una cosa peligrosísima. El temor a que en plena reunión de trabajo la cola de un gato cruce la pantalla o se cuele un “¡mamáááá!” de fondo son minucias al lado de lo que ha sucedido durante estos meses. Lo último en sumarse a la lista de despropósitos virtuales es la “cazada” a un diputado argentino protagonizando un momento íntimo con su novia sobre sus rodillas durante una sesión parlamentaria. El hombre, que creía que tenía la cámara apagada, se justificó diciendo que su manoseo al pecho de su pareja era una comprobación casi médica sobre el estado de una reciente operación. Casi cuela. En unos días conocerá su sanción.

Las videollamadas son una cosa muy peligrosa