El Ayuntamiento desmantela una chabola bajo la finca de los Mariño

Operarios de limpieza retiraron bajo supervisión policial la basura acumulada debajo de la finca de los Mariño | patricia g. fraga
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A primera hora de la mañana, operarios de la concesionaria del servicio de limpieza (FCC-Ingeser) desmantelaron una chabola que se había construido entre los pilares que sostienen la finca de los Mariño, en el Paseo Marítimo frente a la Domus. En ese precario refugio vivían tres personas con las que habían contactado los Servicios Sociales municipales previamente para anunciarles que tenían que abandonarlo.

Cuando llegó el servicio de limpieza, acompañado de la Policía Local, ya no había nadie.


No es la primera vez que los sintecho escogen este emplazamiento para instalarse, aprovechando que no se puede ver desde el Paseo Marítimo, y que está a cubierto de la lluvia, pero rara vez estaba tan equipada como el de ayer: los operarios descubrieron hasta una barbacoa, así como una bicicleta. Había tal cantidad de material acumulado, que se tuvieron que cargar varios sacos de gran tamaño hasta llenar una furgoneta para limpiarlo todo: colchones, mesas, muebles, mantas, y cajas se acumulan en desorden en ese húmedo lugar.


Para preservar la intimidad entre los habitantes de la chabola, se había dispuesto una manta colgando de una cuerda entre dos columnas, malta que también acabó en uno de los sacos que fueron alzados por una grúa de Bomberos hasta el Paseo Marítimo. Al final, la furgoneta de FCC-Ingeser quedó llena hasta las topes de material que trasladaron al punto de reciclaje.


En cuanto a los tres sin techo, solo uno de ellos aceptó ser realojado por los Servicios Sociales, mientras que los otros dos, que se había instalado dentro de una tienda, decidieron recogerla y marcharse por libre. Fuentes municipales señalaron que “no aceptaron las alternativas que se les proponían”, pero añaden que se les está haciendo seguimiento y se sigue trabajando con ellos”.


Segunda actuación del mes

Se trata del segundo desalojo de un asentamiento precario que realiza el Ayuntamiento en lo que va de mes, puesto que a semana pasada en actuaron en Vioño, donde otros tres sin techo se habían instalado en la obra abandonada que se encuentra en el cruce de las calles Revolución Francesa con Igualdad. En este inmueble, en realidad un esqueleto de hormigón, habían llegado a construirse casetas en el primer piso empleando ladrillos sobrantes. Sus habitantes eran dos albaneses y un español, aunque de vez en cuando dormían en el lugar jóvenes magrebíes en situación irregular que desde el año pasado se dejan ver e la ciudad.


Una ejecución subsidiaria del Ayuntamiento por motivos de seguridad, permitió tapiar el primer

piso esta misma semana. Conviene señalar que la Policía Local no tuvo que realizar ningún desalojo, una actuación que habría sido competencia de la Policía Nacional, dado que se trata de una propiedad privada y no municipal, como fue el caso de la Comandancia de Obras, durante el mandato de la Marea Atlántica Los municipales se limitaron a esperar que los sintecho salieran y les impidieron volver, una táctica muy usada contra los okupas. 


Un hostal para casi 40 personas en riesgo de exclusión social

El sintecho de la finca de los Mariño que aceptó el traslado propuesto por Servicios Sociales acabó en un hostal a cargo del Ayuntamiento. La Concejalía de Bienestar Social decidió en noviembre confinar a más de treinta sintecho de la ciudad en un hostal durante el tiempo que se prolongara el toque de queda. Esta medida se puso en marcha días después de que se decretase la restricción y el alojamiento, que tiene capacidad para 38 huéspedes, llegó a alcanzar su máxima capacidad. Los ocupantes tienen completa libertad de circulación durante el día y de noche cenan en el hostal y permanecen en él al menos hasta las seis de la mañana, bajo el control de la Policía, pero las autoridades no pueden obligar a todos los que duermen en la calle a aceptar este alojamiento. Muchos de ellos tienen problemas mentales o personalidades antisociales, e insisten en llevar una vida aparte. 

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