Primarias demócratas

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a carrera por conseguir la candidatura demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos sigue siendo cosa de dos, aunque justo es añadir a renglón seguido que cada vez menos: Joe Biden, 77 años, el vicepresidente de la era Obama al que hace un par de semanas se le daba electoralmente por muerto, y el senador por Vermont Bernier Sanders, 78 años, que representa el ala más a la izquierda del partido. 
No obstante, el rotundo triunfo de aquél en las primarias del martes último, sumado a la también sonada victoria en el célebre supermartes del siete días antes, ha dejado al primero de ellos a un paso de hacerse con la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos y enfrentarse en las elecciones de noviembre a Donald Trump, que entonces tendrá 74 años.
Biden ha asestado así un golpe crítico a las aspiraciones de su rival, cuyas posibilidades se van evaporando. Aunque aún quedan la mitad de los Estados por votar, el desenlace de esta carrera electoral parece cada vez más claro. Pero Sanders, hombre obstinado y con gran capacidad dialéctica, ha anunciado que no se retira porque cree que está ganando no sólo la batalla de las principales ideas de su campaña, cuales son la ampliación de la cobertura sanitaria y una fiscalidad más progresiva, sino también el debate generacional, imponiéndose con fuerza como lo está haciendo entre el electorado joven. 
No sucede de igual manera-y él mismo lo admite con franqueza- con la elegibilidad o, por llamarlo de forma más clara, con el número de delegados. Pese a reconocer los límites de su candidatura, evidentes una vez que se retiraron sus rivales de centro y ese voto se consolidó en torno a Biden, seguirá compitiendo y este domingo habrá participado en el debate promovido por la CNN entre los dos candidatos y sin público en el estudio por aquello del coranovirus.
El vuelco que ha dado la campaña presidencial demócrata en pocos días no tiene precedentes y tal vez sea la nota más destacada de lo que va de ella. El escenario cambió radicalmente para Biden a partir de su amplio triunfo en Carolina del Sur en vísperas del supermartes del día 3. Pasó de no haber ganado nunca unas primarias en las tres campañas presidenciales a las que ha concurrido, a ganar once en setenta y dos horas. En una sola jornada recibió cinco millones de dólares en donativos. Y es que el ex vicepresidente ha seducido en mayor medida a los más mayores, que son quienes más votan en unas primarias. Y a los más moderados.
Biden cuenta con el respaldo de los grandes donantes y Sanders, el de los pequeños “on line”, que en las dos últimas campañas habían amenazado la tradicional mayor influencia de los pesos fuertes políticos y económicos dentro de un partido como el Demócrata que en Estados Unidos representa a la izquierda.

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