Jornada mundial de la Paz

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Instituida en 1968 por Pablo VI, se celebra mañana la Jornada mundial de la Paz.  Fue y sigue siendo una convocatoria a todos los hombres de buena voluntad, con la pretensión de que todos los años, en el comienzo del calendario civil, sea ella “con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura”.    

Al decir del papa  Montini en su primer mensaje al respecto, la propuesta de dedicar a la Paz el primer día del año nuevo no intentaba ser calificada  como  exclusivamente religiosa, es decir, católica, sino que quería encontrar la adhesión “de todos los amigos” de la misma y expresarse de formas diversas, correspondientes al carácter particular de cuantos advierten cuán hermosa es la armonía de todas las voces en el mundo para la exaltación de “este primer bien, que es la Paz”. 

El lema para esta jornada 2021 que mañana se celebra es “La cultura del cuidado como camino de paz”; un motivo de reflexión muy en línea con el elegido para 2016: “Vence la indiferencia y conquista la paz”. Hace cinco años, el papa Francisco constataba los males que afligían a la humanidad, entre ellos la indiferencia, e invitaba a llevar a cabo un esfuerzo común para aliviar el sufrimiento de los grupos sociales que consideraba más vulnerables.

Para este 2021 que vamos a estrenar propone, como indico, algo muy similar: derribar la cultura del descarte con el antídoto de la cultura del cuidado como camino de paz para así erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación que suele prevalecer hoy día. 

Y ello en un momento como el presente, caracterizado por la crisis sanitaria del covid-19; un fenómeno multisectorial y mundial -constata Francisco- que agrava otras crisis fuertemente interrelacionadas, como la climática, alimentaria, económica y migratoria y causa grandes sufrimientos y penurias. 

Resulta doloroso comprobar -añade- cómo lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción. Estos y otros eventos, que han marcado el camino de la humanidad en el último año, enseñan “la importancia de hacernos cargo los unos de los otros, y también de la Creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad”.

Después de un minucioso recorrido bíblico y doctrinal sobre el Dios creador como modelo del cuidado, al igual que lo sucedido durante el ministerio de Jesús, el Pontífice se traslada hasta la Iglesia primitiva y recuerda cómo las obras de misericordia, espirituales y corporales, constituían el núcleo del servicio de la caridad. 

A continuación pasa el Papa a la doctrina social de la Iglesia como brújula y fundamento para un rumbo común y lanza una invitación a todos a convertirse en profetas y testigos de la cultura del cuidado de cara a superar tantas desigualdades como hoy se observan.

Jornada mundial de la Paz