EL OJO, EL DEDO Y LA LUNA

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Ya saben de que trata esto: del que, en lugar de dirigir la vista a lo que señala el dedo se queda admirando el índice…
Vale el caso para tratar del índice que nos señala la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, siguiendo el dedo de Mariano, para que observemos, en este caso, la luna y no bajemos a esta doliente tierra donde la historia es otra que el maná que nos vende el Gobierno al contar, siguiendo con el dedo los números, los datos del paro, su comparación con otros y sus trampas de mal trilero al mezclar cifras…
Desde Europa nos recuerdan que salvo Grecia y Chipre, el empleo en España es el de más baja calidad del mundo conocido, dentro de la zona euro y el resto del continente.
Aquí, en el reino abrazado a la Marca España, el 57 por ciento del empleo es eventual y dos millones doscientos mil españoles viven del subempleo. En Rumanía, según Eurostat es el 27 por ciento; el 22 por ciento en Reino Unido y poco más del 10 por ciento en los Países Bajos…
Mientras la ministra de Trabajo, la citada Fátima Báñez, sigue pendiente del dedo de Mariano Rajoy para que nos quedemos todos a la luna de Valencia, las cifras que nos esconden revelan: 5,4 millones de parados, casi la mitad son de larga duración y hay cuatro millones de desempleados sin ninguna prestación. En más de dos millones de hogares no entra ni un euro…
Añadan que medio millón de nuestros jóvenes mejor preparados se han ido fuera de España y que aquí hay otros dos millones y medio que están buscando empleo. Y hay otros muchos, de ahí las primeras líneas de este comentario, subempleados, con salarios que están por debajo del salario mínimo y su empleo es a tiempo parcial o a través de contratos estacionales.
Por todo eso y mucho más, miles de ciudadanos salieron a la calle el Primero de Mayo para protestar por la política del Partido Popular; para rechazar la ley mordaza y denunciar la corrupción.
Nos contaba Manuel Lago que en la etapa de Mariano Rajoy como jefe del Ejecutivo y, a pesar de aumentar el paro, el gasto en prestaciones se ha reducido en cerca de ocho mil millones de euros para corregir el déficit. Precisamente a costa de los más débiles.
Mientras unos miran el dedo, otros se lo chupan. No pedimos la luna sino justicia, ética, trabajo y pan.
Parece ser que es mucho.

EL OJO, EL DEDO Y LA LUNA