Benítez-Rajoy: vidas paralelas

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Los dos  inventan una conspiración periodística para tapar sus vergüenzas. Los dos “pechan” con tener en contra al personal. Benítez lo decía de los clientes del Bernabeu y Mariano de los ciudadanos, tal como dicen las encuestas, o cuando sale del circuito del plasma. Benítez contó con la ayuda de los árbitros y Mariano con algún juez…
Los dos se equivocaron a la hora de formar su equipo. De Benítez ¿qué quieren que le diga? Y de Mariano ya saben: Pujalte, Trillo, Camps, Fabra, Rato, Bárcenas, de la Serna; la hoy tesorera y ayer jefa de personal del PP, el asesor jurídico –los penúltimos en pasar por los juzgados–   el grupo de la Gürtel y otros que llenarían el Bernabeu…
La Liga, por un lado y las elecciones pasadas por otro, los  han puesto en una posición con la que no contaban y, ambos, se duelen de la derrota ante el Barça o de su “clasificación” en alguno de los feudos que consideraban como sus cortijos. Además a Mariano le sentó como una patada en el carné de identidad que los perroflautas, ayudados por los yayoflautas le pusieran difícil la competición por la izquierda mientras y  por la derecha los “ciudadanos” de Rivera. 
Echar a Benítez le ha costado una pasta gansa al dueño del Madrid (por cierto amigo de Mariano) y  tener a Rajoy nos va a costar otro largo calvario. 
Y si el Real,  del señor de las construcciones y el petróleo, cambió a Benítez por el jugador del cabezazo y la expulsión, aquí ya no le queda a Mariano ninguna pareja de baile.  Se lo han dicho dos parlamentarios de Unión del Pueblo Navarro y uno del Foro de Asturias. Sin contar  con que el “equipo” que dirige no encuentra coleguilla… 
La racha de Benítez en el Real Madrid ya está en la historia del fútbol y la etapa de Mariano en los periódicos y – la de ambos – en la opinión pública.
Y es que se no se puede olvidar el partido de Sevilla, la goleada sufrida contra el Barcelona y   el dinero gastado en pelotoneros, el mal juego desarrollado a lo largo de las jornadas de Liga transcurridas. Y menos se pueden olvidar los recortes en sanidad y educación; en los derechos sociales y laborales, ni la broma del 0,25% del aumento a los pensionistas y el 1% a los trabajadores. 
¿Está claro, no…? Hay que buscar otro. 

Benítez-Rajoy: vidas paralelas