Ni aprender en USA, ni chapurrear en Lisboa

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No se explica. La Marea se ha empeñado en que los estudiantes coruñeses no aprendan inglés y está a punto de conseguirlo. A nuestros jóvenes se les cierran todas las puertas, una detrás de otra. Los errores de este Gobierno municipal ya son más que preocupantes.
Silvia Cameán no puede tener tan mala suerte. Debe de ser algo intencionado. Ha sido capaz de cargarse el programa “Aprender en USA”, de reanimarlo y matarlo por segunda vez, y ya por último –hasta la fecha, ojo– demostrar su escaso conocimiento en educación al inventarse un parche para esconderse. En el presente curso, 50 alumnos de A Coruña tuvieron la oportunidad de estudiar Primero de Bachillerato en USA, en un programa gestionado por el Gobierno anterior. Para el curso que viene, la Marea tiene el triste logro de privar de esta oportunidad a estudiantes que llevan años preparándose para lograr conseguir los requisitos que se exige. Esfuerzo frustrado. Y encima, esta generación que se queda sin becas para cursar Bachillerato en Estados Unidos puede volver a ver frustradas sus aspiraciones y derechos, al descubrir que el parche “Idiomas do Mundo” está en el aire. Y se preguntarán por qué, pues el porqué es más de lo mismo: un contrato que se licitó tarde, mal y a rastras y como premio de consolación a las Becas USA. De aquellos polvos, estos lodos.
Sucede que la Marea intenta vender duros a seis pesetas. Y nadie “con sentidiño” compra. Una de las compañías que se presentó a gestionar el programa y que no ha resultado adjudicataria ha presentado un recurso. El Tribunal Adminis-
trativo, desde Madrid, mandó parar. Hasta ahí nada que no pertenezca al ámbito de lo común en este tipo de procedimientos. Pero rascando un poco más sale la verdadera razón, porque haciendo pliegos este Gobierno Municipal se lleva el récord en errores, rectificaciones y recursos. Los ganadores se han llevado el premio gordo con unas condiciones inaceptables para chavales de Cuarto de la ESO, de 15 o 16 años para los que fuimos de EGB y BUP. Han hecho valer una mejora de un 43 por ciento sobre la cifra inicial de las bases y una “paliza” de ocho horas diarias durante cuatro semanas. ¡Ocho horas! Ningún docente, pedagogo, psicólogo o incluso alguien aun con poco conocimiento del mundo de la educación que esté en sus cabales defendería un proyecto como este. Se trata de aprender y hacer inmersión en una lengua extranjera, no conseguir que la odien. 
En todos estos años de democracia en la ciudad, la Concejalía de Educación casi siempre estuvo vinculada a un concejal o concejala perteneciente al sector educativo. En este caso, en los manuales de “la nueva política” debe de figurar que para esto vale cualquiera. Grave error. A día de hoy el mejor de los escenarios dibuja a decenas de familias sumidas en las dudas y la incertidumbre. Dada la experiencia que los coruñeses hemos acumulado en un año, echémonos a temblar.
Nadie se fía ya de la Marea. Nadie que sienta algo de aprecio por sus hijos y que se preocupe por su educación los dejaría en sus manos sin saber ni cómo, ni dónde, ni cuándo estarán los chavales. Nadie sometería a una tortura de ocho horas lectivas diarias durante cuatro semanas a sus hijos. Nadie con un mínimo de responsabilidad firmaría una autorización para que un menor de edad viajase sin garantías.
Xulio Ferreiro está demostrando que es como ese vecino al que nunca le pedirías que te recogiese el correo un par de veces en un mes. Por desconfianza. Y precisamente eso es lo más triste y lo más grave en esta ciudad. Tenemos un alcalde que no inspira confianza. Mal asunto.

*Francisco Mourelo es 
concejal del PP
 

Ni aprender en USA, ni chapurrear en Lisboa