EL BLOQUEO, REFUERZO DE DICTADORES

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La historia, como “magister vitae” o maestra de la vida, nos enseña que los bloqueos internacionales, lejos de ser eficaces contra los sistemas dictatoriales y autocráticos, los fortalecen y dotan de cohesión interna. Las represalias o amenazas, ciertas o imaginarias, son, a menudo, utilizadas por los dictadores para mantenerse en el poder y, lo que es peor, para incrementar o endurecer la represión interna y aumentar la presión sobres sus ciudadanos.
Excitar el sentimiento nacionalista es el mejor aliado de los dictadores para conservar el poder y convertirse en defensores de la independencia nacional y del espíritu patriótico.
Que “el que resiste gana” es la gran lección de Cuba, que, después de sufrir un bloqueo comercial, económico y financiero por parte de Estados Unidos durante más de cincuenta años, logró en diciembre de 2014 un principio de acuerdo para poner fin a las hostilidades e iniciar un período de negociaciones. Idéntico parece ser el camino que se sigue con Irán.
Hay que señalar que el embargo de Cuba fue condenado en repetidas ocasiones por la Asamblea General de Naciones Unidas y criticado por la incoherencia que suponía mantenerlo contra Cuba y tener relaciones comerciales con China y Vietnam, en la esperanza de que estos países optasen por el libre mercado, siguiendo la senda de otros países comunistas.
El embargo a Cuba sirvió de coartada para culpar a Estados Unidos del fracaso de la política económica de la isla y de la penuria de sus habitantes. Y esa es la triste consecuencia de los embargos, que castigan a las poblaciones que los sufren y no a los gobiernos y dirigentes políticos que las rigen.
Utilizar la asfixia económica como forma coactiva de cambiar los gobiernos de otros países, es ignorar que, salvo “casus belli”, las presiones externas difícilmente consiguen ese objetivo.
Históricamente, esas medidas suelen producir el efecto contrario, pues es evidente que en la mayor parte de los casos los imperios y las dictaduras caen, no por causas externas, sino por su debilidad y descomposición interna. Ejemplo de esto último lo constituye la caída del Imperio romano de Occidente en el año 476, que, la mayor parte de los historiadores, al referirse a este acontecimiento, lo hacen empleando, conjuntamente, los términos “caída” y “decadencia” para subrayar que la caída de Roma se produjo, precisamente, por su “decadencia económica y militar”, lo que permitió a sus enemigos externos derribar lo que ha ya era “un edificio podrido”.
Actualmente, estamos asistiendo, una vez más, con la política del presidente venezolano Maduro, a la práctica, típica de los dictadores, de recurrir a inexistentes peligros o ataques exteriores para permanecer en el poder y endurecer, a nivel interno, su represión y autoritarismo. Es evidente, que la historia se repite si no se siguen sus enseñanzas y entonces deja de ser, como decía Herodoto, “verdadera maestra de la vida”.

EL BLOQUEO, REFUERZO DE DICTADORES