Afabanda pandillar

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Así llamaba el gran Forges al partido “que recogía a toda la derecha de España” y convivía con lo más granado y llamativo del franquismo –¿recuerdan a los siete magníficos?– y al que la ciudadanía le dio la espalda en las urnas, recién reinstaurada la democracia, y que, tras varios lavados de cara (pero escondiendo un oscuro pasado) fue aupándose en la política cotidiana.
Pero su ADN se remonta al principio de los tiempos tal como descubrió el diario digital Diario.es, al descubrir que la cara B de las cuentas del PP (antes AP, siglas que reconocía Forges con aquella vitriólica traducción) vienen del primer día. De Fraga y Naseiro, según aparece en algunos documentos que hablan de una cantidad en el entonces Banco de Fomento “que no aparecía en la contabilidad oficial del partido”. Tal vez muchos de ustedes recuerden que el partido de Fraga y de Aznar llamaron al caso Naseiro, caso Manglano, enfrentando a la sociedad con el juez que destapó la corrupción… (algo parecido hicieron sus sucesores con Garzón, con Ruz) y aquello quedó en nada por un “defecto de forma”. Y lo de antes, es lo mismo de hoy demuestra el citado diario al reproducir una cifra de la etapa Naseiro (ocho millones ingresados) que coinciden con “los apuntes de Bárcenas”, apuntándolo como entrada de un donativo…
Así que el partido que fundó Fraga, heredó Herández Mancha, pilotó Aznar y ahora dirige, por el dedo de su antecesor, Rajoy hizo trampa desde el minuto uno y salía con ventaja al contar –para mítines, actos electorales, cartelería, etc.– con un dinero de oscura preferencia. Algunos ya han dicho que no era delito, pero ¡ellos tan píos! no pueden negar que era un engaño, un pecadillo, una trampa…
Ya saben: las llamadas telefónicas no valían; algunas cosas han prescrito y otras no son delito. Además todos los “pecadores” ya no son del partido.
Pues bien de esos lodos viene el enmerdamiento que acaba con el pacto de silencio entre el PP y Bárcenas a base de dinero por un despido en diferido, que se convierte en reproche moral en un auto judicial.
Dinero oculto, caja B, pagos para sobresueldos y trajes. Miles de euros para tapar bocas y “ducias” de casos en los juzgados. Además “acarreo” de ancianos impedidos para que voten al PP.
Es, copiando a don Alberto, el ADN del partido que aparece en esta historia…

Afabanda pandillar