Valderrama, el agradecido

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butragueño era el novio con el que miles de madres soñaban para sus hijas. Ellas, en cambio, lo veían demasiado soso y no querían emparentar con el jugador. Así fue hasta que “Diario 16” publicó una foto de un partido en el que lo habían agarrado del pantalón y quedaron a la vista sus genitales. A partir de entonces fueron más las hijas que las madres que soñaban con “El Buitre”. Míchel, en cambio, no era objeto de deseo de unas ni de otras. Lo habían visto meterle mano a Valderrama, jugador del Valladolid, y renegaban de él. A “El Pibe”, que así apodaban a la víctima del tocamiento, le ocurre aún ahora –26 años después– todo lo contrario. “Gracias, Míchel, por haberme tocado los huevos”, asegura en un vídeo recién publicado, para concienciar a los hombres sobre la necesidad de estar atentos al cáncer testicular y difundir la autoexploración en casa. Valderrama añade con humor que aún siente el “apretón” y que está muy agradecido al exmadridista porque le tocó no una, ni dos, sino tres veces, como recomiendan los médicos. Vaya urólogo se perdió por culpa de las pelotas.

Valderrama, el agradecido