Abel Caballero baja el nivel de sus ambiciones

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De Zarra, el autor del gol a la pérfida Albión, se decía que tenía la mejor cabeza de Europa después de la de Churchill. Una valía para rematar balones y otra para pensar cuestiones políticas, pero ambas, por lo visto, eran ejemplares en lo suyo. Otra testa envidiable fue la de Fraga, en la que cabía el Estado. Los tres ya han fallecido y ahora el coco más sobresaliente es el del todopoderoso Caballero, don Abel. Esa materia gris ideó un alumbrado navideño que será la envidia de “Londres, Tokio, Nueva York, París...  y vamos a ser el no va más”. Pero como la cabeciña non para, de ella ha salido también “unos presupuestos que van a ser la envidia de España en políticas sociales”. Huy, alcalde, ¿no habrá bajado un poco de más el listón? De ser la envidia del mundo a la de España... A ver si se está desinflando un mito.

Abel Caballero baja el nivel de sus ambiciones