La hipoteca del Depor

Los deportivistas enlazaron su séptimo partido sin ganar en la categoría de bronce | alfaquí
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A este ritmo, el Deportivo no pasa ni el primer corte en la pelea por el ascenso. Está hipotecado. 


Económicamente y futbolísticamente. Juega en el alambre en ambos terrenos. Desde hace tiempo no tiene cláusula suelo. Cuando crees que no puede caer más, el desplome continúa. Quizás haya llegado el momento de cambiar de objetivo, de pensar más en no bajar otra categoría, de quedarse en la nueva Primera Federación, que en subir a Segunda División. Es la triste realidad de un equipo apático, errado, saturado, que necesita encomendarse a todos los santos para obrar un milagro, porque la fe en el fútbol ya se ha perdido.


Hay pocos argumentos a los que agarrarse. Una plantilla que en teoría tenía potencial para ascender y cuyo rendimiento incluso puede dejarle fuera de esa nueva categoría que estará por debajo de Segunda División. Lleva tres puntos de los últimos 21, 2 de 12 con Rubén de la Barrera, que aún no ha dado con la tecla.


El Depor no gana desde finales de noviembre (1-0 al Racing de Ferrol), no marca desde el 13 de diciembre (1-2 ante el Celta B), no juega desde que empezó la temporada. Cuatro victorias, cinco empates y cuatro derrotas, 17 puntos de 39 posibles. Una ruina. Lleva dos partidos más que el Celta B y suma un punto menos, está en los puestos que permiten optar a la permanencia, y ojo que tampoco es tarea sencilla, y está a tres puntos (y con un partido más que el Pontevedra) de los que pueden perder dos categorías. Una vergüenza para un club centenario.


El Deportivo pretendía reaccionar en O Vao, pero sigue cavando su tumba. De la Barrera apostó esta vez por Adri Castro como referente ofensivo en detrimento de Miku. El Coruxo introdujo dos permutas respecto a la anterior jornada (Mateo por Borja Yebra y Chabboura por Álex Ares) y planteó un 4-1-4-1 con el que se sintió cómodo.


Como otros equipos, los de Míchel Alonso dejó que el balón lo sacara desde atrás la defensa, especialmente Mujaid, y tiró de presión en la línea de tres cuartos. Le pudo dar sus frutos cuando solo había pasado un minuto. Le robaron la cartera a un desubicado Uche Agbo, Silva se plantó solo ante Carlos Abad y el guardameta salvó la situación, que estuvo a punto de concluir con un tanto en propia meta de Salva Ruiz, en el que rebotó el despeje previo de Mujaid.


El Deportivo movió el esférico donde nada trasciende (salvo que cometas un error), cerca del área propia. Raí dejó algún detalle aislado, pero sin continuidad en el juego y con poca visión al frente, Uche siguió desacertado y Lara, de fuera adentro, probó al exdeportivista Alberto con un disparo desde la frontal que sacó el portero.


No pintaba bien el Deportivo y el Coruxo lo confirmó en el ecuador del primer periodo. Antón de Vicente ejecutó un córner muy cerrado, Carlos Abad cometió un grave error técnico en el despeje, el balón le dio a Keko, le cayó a Chabboura y este la puso en el fondo de la red. Otra vez el Deportivo obligado a remar a contracorriente.


Aun se le puso peor el encuentro a diez minutos para el descanso con un penalti riguroso de Keko sobre Silva. Hubo contacto, pero pareció demasiado castigo por ese bloqueo del madrileño. Ejecutó el delantero del Coruxo desde los once metros, Abad hizo la estatua, no fue al suelo, y el balón entró por su lado izquierdo.


El Deportivo estaba fuera del partido. Tanto así que antes de que el árbitro pitara, en lugar de colgar una falta desde la medular, sacó en corto. Y ahí murió el primer tiempo.


Revulsivos

Cuatro cambios introdujo el técnico en el intermedio para intentar encontrar en el banquillo la solución a los males. Salió pronto el equipo del vestuario y el míster lo aprovechó para dar las últimas instrucciones a su línea defensiva y a Uche Agbo. En la caseta se quedaron Salva, Borges, Lara y Adri Castro y entraron Héctor Hernández, Villares, Rayco y Miku.


Retomó el partido algo mejor el Deportivo, pero insuficiente para cambiar el panorama de un choque que ya se le había escapado.


Lo intentó con dos disparos de Raí, casi consecutivos, uno fuera y otro a las manos de Alberto. Fue, prácticamente, toda la producción hasta el tramo final, en el que el gol se le negó al Deportivo. Hasta dos veces chocó con la madera, primero con un cabezazo de Borja Granero en un córner sacado por Borja Galán (min.87), y en el descuento, en otro testarazo, esta vez de Miku, al larguero, de nuevo tras un balón colgado por el exrojiblanco. Héctor Hernández frustró el tercero del Coruxo con una gran galopada y de nuevo el poste (y Alberto) impidió que Galán marcara el gol del honor de un Deportivo negado en todos los aspectos.


Y así acabó la semana en la que Abanca anunció cambios en el Depor, un club que siente el peso de su escudo y de su historia mientras se desploma en Segunda División B. ¿Se habrá tocado fondo esta vez? Veremos.

La hipoteca del Depor