Primer objetivo, cumplido

La ‘marea naranja’, que ayer estrenó su segunda equipación, en gris y negro, anotó 54 puntos en un espléndida segunda mitad | quintana
|

Un Basquet Coruña de dos caras diametralmente opuestas certificó matemáticamente, con una trabajadísima victoria ante el Ourense, su pase a la segunda fase. Primer objetivo del curso, cumplido.


El arranque del derbi certificó que ninguno de los dos equipos andan sobrados ofensivamente, aunque el visitante al menos acertaba desde larga distancia, uno de sus puntos fuertes. Los locales trataban de cargar el juego en el poste bajo, para imponer su superioridad física, pero con réditos escasos. A pesar de ello, fueron por delante en el marcador hasta 13-8. Ahí arrancó un parcial de 2-8, subvencionado con varios rebotes cedidos en su propio aro, que dio la vuelta a la tortilla. Y de ese lado siguió hasta el primer parón (17-18).


El 4-0 con que comenzó el segundo acto no fue más que un espejismo. Varios errores a ambos lados de la pista, en forma de un puñado de tiros cercanos errados y de rebotes propios regalados, y más de cinco minutos después, el Ourense, que simplemente se limitó a castigar los fallos, se colocaba con nueve puntos de superávit (21-30).


Cuatro puntos consecutivos de un Matulionis relegado al último puesto de la rotación (re)animaron a los naranjas, que con un tiro libre del alero lituano se acercaron a una canasta (29-32). Ese libre sería el único anotado –de solamente tres intentados– en los largos seis minutos que los locales estuvieron en bonus. Y con uno cerró Uriz una primera mitad (32-38) en que la mejor noticia para el BC fueron las muchas faltas cometidas por los interiores visitantes.


Cuestión de energía

Y la peor para el Ourense fue el subidón de intensidad y energía de los locales desde el primer segundo del segundo tiempo. ‘Body check’ y manos al balón que depararon dos canastas casi seguidas al contraataque, el doble que en los primeros 20 minutos. Con una de ellas empató Pecius (45-45).


Pero fue un triple de Vega, excelente en la primera mitad del periodo, lo que dio al BC su primera ventaja en más de 20 minutos (48-47). El ‘columpio’ en el marcador se mantuvo hasta el final de los terceros diez minutos, cerrados con un 57-56 que no reflejaba con toda claridad el cambio de tendencia en el parquet.

Lo que no varió fue la intensidad atrás de los naranjas, que en la primera posesión del último acto lograron que el COB no pudiese lanzar en los 24 segundos reglamentarios. Primer aviso de tormenta.


Peña, que en los prolégomenos tuvo que ‘oír’ un minuto de silencio por su padre, cogió el timón y, con siete puntos consecutivos, elevó un muro de dos dígitos (69-59), distancia que los de Sergio García mantuvieron sin problemas hasta el minuto 38. Y ahí apareció el fantasma de Melilla, con dos errores, y dos aciertos del COB, que estrecharon el cerco (79-75) con un mundo de 100 segundos por jugar.


Pero 15 más tarde, Pecius taponó a Úriz y a continuación dio un magnífico pase a McGhee para el 81-75. Henríquez, espléndido desde el arco durante todo el derbi, erró el que podría haber mantenido a su equipo con vida. Un 2+1 de Jakstas y una contra de Vega, con todo su banquillo gritando “¡Mate! ¡Mate!” –el madrileño, entre risas, lo dejó en semi– escribieron un final feliz.

Primer objetivo, cumplido