La República de Mardi Gras suma casi 500 socios y planea nuevas aportaciones económicas al sector

Martiño tiene siete meses y es el socio más joven de la agrupación | patricia g. fraga
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La República de Mardi Gras, una asociación que surgió el año pasado para colaborar con el sector musical y de las salas de conciertos, suma en pocos meses cerca de 500 socios, una cifra que les posibilitará realizar donaciones económicas al sector próximamente.


Después de haber aportado 4.400 euros a recintos musicales y profesionales de este ámbito, la República prepara un disco con canciones de bandas locales cuyas ventas también irán destinadas a los que mantienen vivo este arte. “Intentaremos distribuirlo por toda la ciudad para que todo el mundo pueda colaborar.


Costará cinco euros para los socios de la República y diez para el resto, y con lo recaudado pretendemos crear el Fondo de Anticipo Republicano, ya que muchas veces artistas o programadores tardan en cobrar y necesitan seguir sacando adelante facturas, alquileres, cachés y demás”, apunta Tomi Legido, uno de los impulsores de esta asociación.


Los abonados de este colectivo se reparten por toda Galicia, dice Legido, aunque también hay algunos en Madrid, Barcelona, Reino Unido, Amsterdam y Estonia.


Rockero desde la cuna

Martiño tiene siete meses y desde los cuatro es socio de la República. Su madre, Pilar Freire, indica que desde el primer momento tanto ella como su pareja –bajista de la banda Tunduru, teloneros en el Noroeste Estrella Galicia de 2018– decidieron abonarse los tres. “Hemos pasado muy buenos momentos en las salas de Coruña, especialmente en Mardi Gras y el Garufa, y nos gustaría que el niño también pudiera disfrutar de vivir en una ciudad con tanta música en directo”, explica Freire, que ve “vital” que se creen este tipo de iniciativas “para intentar salvar esta situación tan complicada”.


Republicano y rockero desde la cuna, Martiño es el más joven de los socios de la entidad. Su madre, que toca el piano, considera un valor muy importante para la crianza de su hijo la oferta cultural de la ciudad. “Vivir en una ciudad pequeña en la que cada fin de semana tienes cuatro o cinco opciones de música en directo es un capital increíble y hay que luchar por conservarlo”, señala. 

La República de Mardi Gras suma casi 500 socios y planea nuevas aportaciones económicas al sector