Los políticos adaptan sus Navidades a la pandemia y procuran “dar ejemplo” a la población española

Ambiente navideño en las Ramblas de Barcelona | enric fontcuberta
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Los políticos también tienen que adaptarse a las restricciones impuestas para pasar las primeras Navidades con pandemia, renunciar a desplazamientos no autorizados y limitar al máximo las celebraciones familiares, y además dando ejemplo a los ciudadanos sobre la necesidad de extremar todas las precauciones. 

El primero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en cuarentena hasta el día de Nochebuena desde que supo que el jefe de Gobierno francés, Emmanuel Macron, con quien almorzó el lunes, había contraído el virus.

Sánchez no está contagiado, así que se dispone a pasar las fiestas en el Palacio de la Moncloa, junto a su familia, respetando “lógicamente” todas las medidas que requiere la situación.

Una vez superada la cuarentena su intención es cumplir con los actos de agenda a los que pueda asistir en persona, siempre que las circunstancias lo permitan, como la tradicional rueda de prensa del 29 de diciembre, tras el último Consejo de Ministros.

El líder del PP, Pablo Casado, tiene claro que disfrutará con los suyos las fiestas navideñas, posiblemente en Palencia, donde tiene familia, ya que la de su esposa es de Elche y la Comunidad Valenciana prohibió la entrada durante los festivos.

Más definidos tiene sus planes la presidenta del Senado, Pilar Llop, que renuncia a viajar a Sevilla y Asturias, donde todos los años visitaba a sus familiares.

Muchos proyectos tiene también, aunque más de campo, en su caso de la tierra valenciana, el portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví.

Entre tanto, la casa de Galapagar (Madrid) donde residen el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, junto a sus tres hijos será el espacio donde pasarán estas fiestas, según Podemos.

Estrictamente familiares serán también las navidades del ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien este viernes reveló que él intentará pasarlas con su mujer y su hija en Barcelona, siempre y cuando sea posible.

Otro catalán cuyos proyectos se limitaron al máximo  es el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que permanecerá junto a su madre.

Como Adriana Lastra, la portavoz socialista, quien quiere regresar a Asturias, su tierra, para reencontrarse con los suyos, a los que no ve desde septiembre.  Según comentó, lo hará después de hacerse una prueba para verificar que no tiene el virus.

Su colega en el Senado, el portavoz del PSOE, Ander Gil, se quedará en su casa del pequeño pueblo de Villasana de Mena, en Burgos, mientras el portavoz del PP en la Cámara Alta, Javier Maroto, tiene todavía dudas sobre dónde pasará estas fechas, si en su casa de Sotosalbos (Segovia) o en Álava, con sus padres.

Más seguro es que Usúrbil (Guipúzcoa), localidad natal y de residencia de la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe 
Aizpurua, será el lugar donde pase las fiestas navideñas, junto a su madre y su hijo. 

Mientras, la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, pidió  a los españoles que “compensen con sentido común la irresponsabilidad” del presidente del Gobierno ante la “ausencia de un plan de Navidad” con medidas restrictivas para toda España.

En otra línea, el Gobierno de Melilla acordó restringir los viajes a Melilla desde el 23 de diciembre al 6 de enero únicamente a familiares y deja fuera a los allegados al admitir no sabe “cuánta gente cabe dentro de la idea”.

Los políticos adaptan sus Navidades a la pandemia y procuran “dar ejemplo” a la población española