Líder con sufrimiento

Juan Carlos, autor del primer gol del Deportivo, intenta regatear a Manu patricia g. fraga
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El de ayer era un partido de tres o cuatro a cero, pero el fútbol tiene sorpresas que pueden cambiar el sino de un encuentro. El Depor tenía controlado el choque, con un justísimo 2-0 por méritos muy claros. A los 67 minutos el Alavés se metió en el partido merced a un penalti tan riguroso como innecesario y el equipo hubo de sudar y sufrir más de lo esperado para mantener los tres puntos. Nadie dijo que esto iba a ser fácil...
Finalmente Vázquez le dio una vuelta de tuerca al once y apostó por un 1-4-4-2. Dejó a Manuel Pablo en el banquillo, retrasó a Luisinho y ubicó en la banda derecha a Juan Carlos, con Borja Bastón acompañando a Luis Fernández. El Depor salió con sus dos delanteros de inicio, buscando el gol cuanto antes.
El rival empezó bastante respondón y, con las ínfulas que da el ‘estrenar’ entrenador, se empleó a fondo desde los primeros minutos. Antes de la media hora los vitorianos llevaban diez faltas en una declaración de intenciones que duró hasta el final.
El primer disparo fue del Alavés. Lo intentó Borja Viguera a los 12 minutos, pero Lux siempre está perfectamente colocado para detener estas acciones como si no costase esfuerzo. El Deportivo fue desperezándose para gozar de sus primeras ocasiones superado el cuarto de hora. Luis Fernández tuvo dos acciones en las que pudo saborear las mieles del gol pero se quedaron en un suspiro que se le marchó alto y otro que se estrelló en la barrera a saque de una falta.
El Alavés intentaba detener la creación de fútbol coruñesa a base de juego duro y los herculinos se zafaban como podían de las entradas vitorianas. No obstante el Depor llegaba, le costaba pero conseguía plantarse en el área rival con peligro. En el minuto 28 Culio veía la entrada por banda de Luisinho y cambiaba la orientación del juego; el lateral controlaba y, de primera, servía un centro medido para que Juan Carlos la empujase a las mallas. 1-0. El Deportivo gozó, hasta el final de la primera parte, de buenos fútbol ofensivo ante un Alavés desbordado. En el 39 Juan Carlos hacía un jugadón llevándose a dos rivales, plantándose ante el portero y levantando lo justo la pelota sobre su salida. El esférico describía una parábola y se marchaba fuera, a centímetros del poste. La primera parte finalizaba con un remate de Insua y la victoria por la mínima.
Como si no hubiera habido descanso, el choque se reactivó con los mismos argumentos; el Depor atacaba con toda su artillería. A la segunda jugada Juan Domínguez daba una genial asistencia a Borja Bastón para, en el 47, poner el 2-0 en el marcador.
Siguió el monólogo coruñés. A los 58, de nuevo Juan Domínguez volvía a dar otro pase parecido. Su receptor era Luis Fernández pero la mandaba fuera, por poco, cuando se cantaba el gol. En el 59 otro ataque nítido de, de Luisinho, rozaba el tercero. Pero el choque estaba a punto de cambiar por completo.
A los 67 minutos un penalti tan riguroso como innecesario de Culio sobre Manu era transformado por Viguera. El 2-1 daba ánimos al Alavés, que había hecho cambios buscando más presencia en el área herculina. A los 69 Lux hacía un paradón aunque la jugada estaba invalidada por fuera de juego. A sufrir. En el 71 Viguera lo volvía a intentar y, de nuevo, detenía el meta coruñés. Fernando Vázquez no permitió que los vascos se acercasen más. Blindó al equipo, cambió a un 1-5-4-1 y el Deportivo aguantó el resultado hasta el final.
Con 33 puntos, dos por encima del Recreativo, el cuadro de Vázquez asumió, de nuevo, el liderato en solitario, ampliando la ventaja con el tercer puesto, que ahora ocupa el Sporting de Gijón, de cuatro a cinco puntos. Como suelen acabar las crónicas del Depor esta temporada, no se puede pedir más a este equipo que lo da todo en cada envite. El liderato es justo. Ganado a pulso.

Líder con sufrimiento