Reportaje | Una explosión de indignación popular concentrada en una mujer

Mercedes Mendoza , en su última protesta, desprovista de megáfono y pancarta | patricia g. fraga
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En A Coruña existe una mujer con una misión casi quijotesca: cada último viernes del mes, se planta ante la Delegación del Gobierno con su megáfono y su pancarta. La última acudió sin ellos, porque se los quitó su hijo, que no apoya la cruzada en la que se ha embarcado su madre, pero Mercedez Mendoza se siente llamada a hacer algo “contra este desgobierno que sufrimos”, dice.  Así que prácticamente sola, o en compañía de unas pocas y fieles amigas, seguirá con su protesta. “Hasta que me den una solución”, afirma, determinada.

Mendoza siempre desconfió de la política y recuerda que, en plena Transición, con 14 años, no entendía por qué eran necesarios tantos partidos si todos buscaban el bien común. Pensaba que con que hubiera uno, sería suficiente, pero su tío le explicaba que todos tenían ideas diferentes y que cada uno tiraba por su lado.

La primera vez que protestó contra la situación imperante fue en el 91, cuando tuvo lugar el atentado contra Irene Villa. Imprimió unos panfletos en el trabajo y los repartió por la calle, invitando a una concentración frente a la sede de la Gobernación Civil (actual Subdelegación).  Solo acudieron ocho compañeras de trabajo y un señor “todo mayor” que le dijo: .“Señora, usted ha repartido esta papeleta, y la he encontrado, he visto que es necesario y aquí estoy, pero esto es España”  Para ella fue tan satisfactorio como si hubiera acudido una enorme  multitud.

Con unas amigas

Allí podría haber acabado su carrera como agitadora política, pero la situación actual le impulsó a actuar de nuevo. “Tengo un grupo de Whatsapp con compañeras de colegio, somos 14 y siempre decimos lo mal que va todo pero no hacemos nada”, explica, así que propuso manifestarse. Imprimió unas papeletas que rezaban: “La ciudadanía explota. Si estás indignado con todos los partidos políticos este es el momento de concentrarte en la plaza de Ourense”

Solo vinieron cuatro amigas suyas. En la siguiente cita, dos. Pero Mendoza seguirá manifestándose contra clase política a pesar de la apatía del público y de los jóvenes: “Nos tienen empachados. Solo les escuchamos despellejarse”. Nadie va a silenciarla, aunque su hijo casi lo haya logrado al quitarle el megáfono.

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