Reportaje | Lo que hay que hacer si la luz al final del túnel resulta ser un incendio

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Cuando uno ve la luz al final del túnel, se supone que ha pasado lo peor. Pero si distingue el resplandor a mitad del recorrido, puede ser un incendio. Por lo menos, ese es el supuesto sobre el que anoche giró el simulacro que el Ministro de Fomento celebró en el túnel de Eirís. Cerca de 30 miembros pertenecientes a los servicios de emergencia participaron en el simulacro pasada la medianoche.
Más que llamas y luces, lo que hubo fue humo para simular el incendio de un vehículo. Este se había estrellado contra otro turismo en medio del subterráneo y había empezado a arder. Como si la situación no fuera lo suficientemente angustiosa, el accidente había obligado a detenerse a más conductores, que no podían avanzar por el obstáculo que suponían los coches siniestrados. El humo además impedía que vieran con claridad, al mismo tiempo que amenazaba con asfixiarles si permanecían demasiado tiempo en el túnel. 
Había dos heridos de consideración, además de otras personas atrapadas en los coches. “Lo más importante es sacarlos cuanto antes”, comentaba un bombero. Aunque en el simulacro participaban otros efectivos, como la Policía Local, que cortó los accesos en ambos sentidos, además de Bomberos, Protección Civil, 061 y Guardia Civil, fueron los servicios de extinción los que llevaron el peso del simulacro. El humo, como suele ocurrir en muchos incendios, mata más que el fuego y, además, el equipo de gestión de túnel apagó los ventiladores para que se acumulara e hiciera el simulacro más desafiante. 
 

A 400 metros 
Afortunadamente, el túnel de Eirís, como reconocen los servicios de emergencia, no es un escenario muy difícil: “Tiene apenas cuatrocientos metros de largo y es recto”. Así que en principio, la práctica no presenta las dificultades que se darían en otras infraestructuras más complicadas, como el túnel de La Marina. Todo era cuestión de sacar a los heridos enseguida, donde serían atendidos por el 061, mientras los bomberos ventilaban el túnel. 
Tampoco debería presentar muchos problemas para el tráfico. La circulación se cortó a las diez y media de la noche, cuando la afluencia de vehículos al puerto, del que el túnel de Eirís es una de las principales rutas, es muy escasa. 
Estaba previsto que el simulacro durase poco más de una hora y terminase felizmente, dado que, sobre el papel, no habría ninguna víctima mortal. El túnel reabriría así al tráfico y al aire fresco. l

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