"1945. Derrota, liberación, nuevo comienzo", recuerda en Berlín el fin de la II Guerra Mundial

Vista de varias fotografías de supervivientes de la II Guerra Mundial que forman parte de la exposición "1945. Derrota, liberación, nuevo comienzo", en el Museo Histórico de Berlín, Alemania. EFE
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 El fin de la II Guerra Mundial como un momento de liberación, para muchos, de derrota, para otros, y de un nuevo comienzo para todos los supervivientes, es el tema de una exposición del Museo Histórico de Berlín que inaugurará mañana el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Franck Walter Steinmeier.

"1945. Derrota, liberación, nuevo comienzo", el título de la exposición que procura documentar la manera como se vivió el fin de la conflagración en doce países y desde perspectivas diferentes 70 años después de la capitulación alemana.

"El título es un reflejo de la amplitud de temas que aborda la exposición", dijo hoy el director del Museo Histórico, Alexander Koch, durante la presentación de la exposición a la prensa.

La idea central, según Koch y las dos comisarias de la exposición, Maja Peers y Babette Quinquert, era mostrar el final de la guerra desde diversas perspectivas.

Por eso, no se trata sólo del una exposición sobre el fin de la guerra en Alemania sino que se confronta con buena parte de los países vecinos que fueron invadidos y con dos de las potencias aliadas que definieron el conflicto que son el Reino Unido y la Unión Soviética.

La muestra se abre con una instalación que muestra imágenes fotográficas proyectadas sobre varias paredes y documentos radiofónicos sobre el fin de la guerra.

En las imágenes, se mezcla la gente que celebra el fin de la guerra con escenas de desolación y destrucción y una de ellas muestra la imagen de un niño cuyo rostro oscila entre la sonrisa y el llanto.

A continuación sigue un espacio bastante sobrio en el que, sobre unas paredes blancas, se documentan datos sobre las consecuencias de la guerra empezando por el número de muertos en episodios bélicos, 45 millones, y siguiendo por la víctimas mortales de la persecución nazi que alcanzaron los 13 millones.

"Ese espacio está pensando como una invitación a la reflexión sobre lo que fue la guerra que causó más destrucción que todas las guerras anteriores", dijo Babette Quinquert en la presentación ante la prensa.

Los datos rodean una serie de fotografías de personas cuyas biografías se encuentran después a lo largo de la exposición.

Entre los personajes escogidos hay desde criminales de guerra que luego siguieron su carrera en la postguerra como Karl Schulz, hasta huérfanos de víctimas de los nazis, como Roger Godfrin, hasta colaboradores como Pierre Laval pasando por personas que se dedicaron después a documentar el Holocausto como Rachel Auerbach.

Schulz (1908-1988) es símbolo de aquellos que fueron beneficiarios de la tendencia al olvido en la postguerra alemania. En 1932 había entrado a la policía berlinesa, en 1937 a las SA y en 1941 formó parte de un batallón de policía responsable del asesinato de 150.000 civiles en la Unión Soviética.

Después de la guerra, huyo de Berlín, tras la llegada del Ejército Rojo, hacia el oeste de Alemania y se jubiló en 1952, como jefe de la policía criminal de Bremen.

Roger Godfrin (1936-2001) quedó huérfano a los ocho años cuando sus padres y sus hermanos murieron en la masacre de Oradour, en la que las SS mataron a 642 personas. Después de la guerra creció en diversas familias adoptivas. Godfrin es de alguna manera un símbolo de los 20 millones de huérfanos que dejó la guerra.

Y Pierre Laval (1883-1945) fue primer ministro francés durante la ocupación nazi. Tras la guerra huyó a España pero fue extraditado a Francia donde fue condenado a muerte y ejecutado el 18 de octubre de 1945.

Para Laval, como para los jerarcas nazis juzgados y condenados en los juicios de Núremberg -documentados por recortes de prensa en la exposición- el fin de la guerra fue claramente una derrota.

Para otros, como los supervivientes de los campos de concentración, fue una liberación. Sin embargo, hubo también gente -sobre todo en Alemania y en Austria- para la que la sensación era ambigua.

"Había una sensación de fracaso y de derrota pero también era una liberación de los horrores de la guerra", dijo una de las comisarias, Maka Peers.

La exposición llega hasta 1950, cuando después de la fundación de los dos estados alemanes, un año antes, se sentaron las bases de la guerra fría.

El jueves, la muestra abrirá sus puertas al público y estará abierta hasta el 25 de octubre.

"1945. Derrota, liberación, nuevo comienzo", recuerda en Berlín el fin de la II Guerra Mundial