Belenes históricos en los que se puede contar cientos de ovejas compartiendo musgo

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Para los alumnos del colegio Grande Obra de Atocha, bajar a ver el belén es uno de los días grandes del año. Saben que lo que esconden once meses tiene historia y que el que tuvo la idea de fabricarlo, el fundador Baltasar Pardal, dejó por escrito no solo los materiales a utilizar sino también la condición de que el belén tuviera la perspectiva de un niño para que lo recorrieran desde Egipto a Jerusalén sin la necesidad de ponerse de puntillas.
A ellos, les creó un posabrazos en el que apoyarse cuando viajaran por el mundo desde Monte Alto. A pocos días de que vuelva a brillar la estrella Polar, el suyo se presenta como un punto fijo en el mapa de los belenes con solera. En el habitáculo donde siempre es de noche sobre el pesebre, están los papeles de Baltasar sobre el proyecto en el que proponía ir hasta el campo de Artillería a recoger pizarra erosionada por el mar: “Todo lo que hizo lo hizo de calidad. Quería un colegio de ricos para pobres”.
Cuenta la directora, María Celsa Boquete, que la puesta en escena data de 1927 con la particularidad de que el telón de fondo es obra de Díaz Baliño, el padre de Díaz Pardo. Sobre el musgo, es fácil que pasten 300 ovejas y difícil encontrar más figurantes coetáneos para completar la gran familia. Explica la responsable del colegio que en el arte de ponerle cara a los belenes, las más codiciadas son aquellas que tienen una postura de la época como el que carreta madera o los tres pastores en una misma creación: “Esta pieza es muy original” y todo fluye a las orillas de un río que va a dar al mar Muerto y serpentea entre arena de Arteixo. Desde el 24, estará abierto de 18.00 a 20.00 horas, a excepción de los festivos, que se podrá visitar de 13.00 a 14.00 horas.
A pocos metros del de la Grande Obra de Atocha, se puede ver desde ayer el del palacio de María Pita, que cada año incorpora un fichaje local. El de 2016 tienen nombre de mujer, María Barbeito, y recuerda la necesidad de la educación pública, explicó en la inauguración el alcalde Xulio Ferreiro, acompañado por los familiares de la homenajeada.
El que descansa en el hall municipal se podrá ver hasta el 6 de enero, de 12.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas. Porque a las tradiciones se les puede seguir dando cuerda, “dotándoas de modernidade e de innovación”, el regidor apostó por una Navidad sostenible con actividades para los más pequeños, que tienen una parada en María Pita para ver cómo los personajes coruñeses comparten parcela con los bíblicos.
Una tercera composición llevará a los amantes de los belenes a la parroquia de Santa Margarita. Allí se pueden contar más de cien pájaros sobrevolando un poblado de grandes dimensiones al que no le faltan detalles.

Belenes históricos en los que se puede contar cientos de ovejas compartiendo musgo