La cumbre de Panamá crea un nuevo escenario abierto a las diferencias

PAN201 CIUDAD DE PANAMÁ (PANAMÁ), 11/04/2015. El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, habla junto a la vicepresidenta y canciller panameña, Isabel Saint Malo de Alvarado (i), en una conferencia de prensa hoy, sábado
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La VII Cumbre de las Américas culminó ayer marcada por la histórica participación de Cuba y la renovación de las relaciones hemisféricas que ha traído aparejada, sin que ello impidiera críticas a EEUU por su “intervencionismo” en la región.
La presencia del líder cubano, Raúl Castro, ovacionado antes de iniciar un discurso de poco más de 40 minutos, y la reunión que posteriormente sostuvo con su colega estadounidense, Barack Obama, fueron sin duda los momentos estelares de la cita.
“Ya era hora de que yo hablara aquí a nombre de Cuba”, expresó Castro al abrir un discurso que ofreció emocionado, en el que calificó a Obama de hombre “honesto” y lo eximió de la responsabilidad de la política desarrollada contra la isla por los “10 presidentes” que lo antecedieron en la Casa Blanca.
Obama, que precedió a Castro en el turno de palabra, afirmó que su país “no será prisionero del pasado” con Cuba ni con la región porque la “Guerra Fría ya terminó”, y que su interés está en “resolver problemas” trabajando y cooperando con toda América.
Con voz unánime, los gobiernos de América Latina y el Caribe pidieron que la nueva era diplomática que supone el acercamiento de Washington y La Habana esté basada en el respeto al derecho internacional y al principio de no injerencia en los asuntos internos. Ello a la luz de las renovadas tensiones entre Caracas y Washington a partir de la decisión estadounidense de aplicar sanciones a siete funcionarios de Venezuela y declarar a esta una “amenaza” para EEUU.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sostuvo ante el pleno que Obama “ha cometido una agresión” con su orden ejecutiva sobre la “amenaza” que supone su país, y le instó a derogar esa medida “irracional y desproporcionada”.
El líder bolivariano recibió el espaldarazo de aliados como Cuba, Bolivia, Ecuador o Argentina, quienes repudiaron la política “intervencionista” de Estados Unidos y acusaron la violación “flagrante” del Derecho Internacional y la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

diálogo
“Venezuela no es ni puede ser una amenaza para la seguridad nacional de una superpotencia como EEUU”, dijo Castro, y añadió que era “positivo que el presidente norteamericano, Barack Obama, lo haya reconocido”.
Hubo coincidencia entre los mandatarios en que la situación de Venezuela y Estados Unidos puede poner en riesgo los nuevos aires de “convivencia” que soplan en el continente, por lo que exhortaron a las partes a echar mano del diálogo para superar sus diferencias.

La cumbre de Panamá crea un nuevo escenario abierto a las diferencias