La última novela de Gustavo Martín Garzo reflexiona sobre el sentido del arte y del amor

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El escritor Gustavo Martín Garzo visitaba ayer A Coruña con su último libro, “La rama que no existe”, una historia sobre un triángulo amoroso con el que reflexiona sobre el sentido que debe tener el arte y sobre el del amor, y como ambos pueden llegar a estar entrelazados.


Es una historia de ficción encuadrada en un mundo real, o “realista, en el que suceden cosas cotidianas”, dice Martín Garzo. Las “coordinadas temporales son prácticamente las nuestras y las espaciales son lugares reales de la Cantabria más occidental”, cuenta el autor. Incluso el protagonista, un pintor, es un personaje de ficción con tintes de realidad. Se llama Eduardo Blanchard, compartiendo así parentesco con la pintora, real, María Blanchard, a la que quiso homenajear por su forma de buscar el arte desde sus complejos.


En la historia, “de alguna forma se establecen dos reflexiones”, relata Martín Garzo, “por un lado, que sentido tiene el arte”, por que necesitamos de las diferentes manifestaciones artísticas para salir de nuestras rutinas habituales. “Por otro lado, que sentido tiene el amor, y como este está muy unido al sentido del arte”, cuenta el autor. 


Hablando sobre su obra surge la duda de para que necesitamos el arte las personas. “Porque necesitamos relacionarnos con esos mundos de sueños y anhelos”, dice Martín Garzo. Aunque también añade que hay una respuesta más sencilla, “el arte surge del miedo a que el mundo deje de contarnos cosas”, señala.

Soledad y silencio 
Gustavo Martín Garzo lleva escribiendo desde los 80, y lleva publicadas varias decenas de obras. En este tiempo el ha tenido tiempo para evolucionar, aunque señala que “no veo una gran diferencia”.


Donde si ve un cambio es en la sociedad, “estamos viviendo una especie de crisis del libro”. “La irrupción de nuevos medios no es imcompatible, pero si que nos roba mucho tiempo y nos hace perder esa capacidad de estar en soledad y silencio que se precisa para gozar del arte”, dice.
Antes, “en el metro o tren, la gente iba ensimismada en un libro, ahora si te fijas van todos con un smartphone, ensimismados en la pantalla”, afirma Gustavo Martín Garzo.

La última novela de Gustavo Martín Garzo reflexiona sobre el sentido del arte y del amor