A Coruña vive una de sus noches de San Juan más tranquilas pese a las mareas

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La que se preveía como una de las noches de San Juan más complicadas en las playas de Riazor y el Orzán terminó constituyendo una de las celebraciones más tranquilas de los últimos años.


Finalmente las mareas vivas no resultaron tan problemáticas y pese a la subida del nivel del mar el agua no llegó a los muros del Paseo Marítimo del Orzán, como apuntaban las primeras previsiones. A ello hay que sumar el sentido común que mostraron las cientos de miles de personas que se acercaron a los arenales urbanos, ya que de manera ordenada y escalonada empezaron a abandonar la playa pasadas las dos de la madrugada y no esperaron a que el dispositivo de seguridad desalojase a partir de las tres las playas. Del mismo modo, finalmente no se tuvo que optar por una evacuación total y los servicios de emergencia tan solo tuvieron que acotar las zonas en las que el agua alcanzó una mayor altura, pero sin llegar a hacer desaparecer la playa.


De hecho, a partir, aproximadamente, de la una y media de la madrugada el Paseo Marítimo se convirtió en un hervidero de personas que dejaban las hogueras de Riazor y el Orzán y procedían a ocupar los numerosos establecimientos de ocio de la zona.
Algunos asistentes a San Juan incluso tiraban de la ironía a la hora de retratar lo ocurrido. “Pedazo de mareas vivas, para mí que alguien las mató”, aseguraba un joven a su salida de Riazor.


Con todo, hubo algunos que se resistieron a dejar su lugar hasta que las fuerzas de seguridad les obligaron porque el mar ya les llegaba a los talones. De hecho fue así cómo se produjo el único incidente grave de la noche. Los bomberos tuvieron que rescatar del agua a un joven que era incapaz de salir por sus propios medios. Fue sobre las seis de la madrugada y el hombre tan solo tuvo que ser atendido por ligeros indicios de hipotermia.


Más allá de este caso aislado, la concejala de Medio Ambiente, María García, se congratulaba de la reducción del número de heridos respecto al año pasado. Según los cálculos municipales, en el hospital de campaña montado para la ocasión se atendieron 88 incidencias (frente a las 131 de 2016) y solo en quince casos hubo que derivar a personas al Chuac.

“Éxito” en los barrios
Además se gestionaron 27 intervenciones por quemaduras, quince por heridas leves, doce limpiezas oculares y nueve intoxicaciones por ingesta de alcohol.


Desde el Ayuntamiento estimaron que 150.000 personas –entre coruñeses y turistas– participaron en la fiesta, ya fuese desde los arenales o distribuida por los barrios recuperando, en cierto modo, el San Juan tradicional. La representante del Ayuntamiento consideró esta última circunstancia un “éxito”, palabra que también trasladó a los resultados de la recogida de residuos.
La edil, visiblemente contenta por el comportamiento cívico del que hizo gala la mayoría de la gente, contó que hubo que ampliar las parcelas llamadas “praias vivas” por establecer el residuo cero. Pero Oza y San Amaro volvieron a destacar como los arenales más impolutos gracias al “perfil máis familiar” de los usuarios.


A las 11.00 horas la planta de Nostián ya había recibido unas “62 toneladas de residuos”, que se convirtieron en 126, más 13.240 kilos de vidrio, cuando se cerró el operativo de limpieza .

A Coruña vive una de sus noches de San Juan más tranquilas pese a las mareas