Los chóferes de autobús denuncian robos en las cabeceras de línea

El dinero en metálico que manejan los choferes es una tentación para los rateros | pedro puig
|

Trabajar de cara al público tiene sus riegos sobre todo si se maneja dinero en metálico, y los chóferes de Tranvías son conscientes de ello: el comité de empresa denunció ayer robos recurrentes que se cometen sobre todo cuando el autobús está estacionado en una cabecera de línea. “Como son cabeceras, aprovechan que estamos parados para robar”, explica el presidente del comité de empresa de Alberto Couselo.

No todos los robos prosperan y cuando lo hacen, nunca son demasiado cuantiosos. “No manejamos grandes cantidades de dinero, así que solo se pueden llevar lo que tenemos o lo recaudado durante el día”, reconoce. Los robos suelen tener lugar en Adormideras, frente al mercado de Monte Alto y Meicende. Después de que se bajen los viajeros y mientras el autobús esta todavía vacío, es el momento ideal para que el delincuente actúe, aprovechando que la puerta se mantiene abierta.

Couselo reconoce que el comité de empresa carece de datos concretos sobre cuántos robos han tenido lugar en los últimos meses, teniendo en cuenta además que no todos se denuncian.

Sin embargo, considera que la empresa debería tener un registro de las incidencias.
 

LOS VEHÍCULOS SE DESINFECTAN CONTRA EL CORONAVIRUS
Además de al factor humano, los conductores de Tranvías tienen que enfrentarse al peligro omnipresente del coronavirus. En las cocheras no han instalado los dispensadores de gel como ocurrió durante la gripa A, pero el director de Tranvías, Ignacio Prada, aseguró esta misma semana que se está haciendo un esfuerzo extra para desinfectar los autobuses, especialmente las zonas de más contacto. 


Agresiones

Otro problema que afrontan los chóferes es la agresividad de los pasajeros. O de los peatones. El 4 de marzo fue detenido a mediodía después de que protagonizara un insólito incidente en el cruce de la calle de Juan Flórez con Nicaragua, donde rompió de un puñetazo la ventanilla del conductor de un autobús municipal. Según la versión de la Compañía de Tranvías, el conductor había frenado para evitar atropellarle y le recriminó que cruzara fuera de paso de peatones, lo que no se tomó bien. El sospechoso se acercó y, tras gritar, rompió de un puñetazo la ventanilla. Alguna esquirla de cristal llegó a producirle un arañazo al chófer, según el parte de bajas, pero no sufrió mayores daños. El peatón fue localizado posteriormente por la Policía en la plaza de Vigo y arrestado por un delito de daños.

“Ha habido un aumento en la agresividad y en la gente que está un poco más crispada, lleva un tiempo notándose”, asegura Couselo que insiste en que “últimamente se repiten bastante”. La razón es difícil de especificar, pero el portavoz de los chóferes opina que puede deberse a las molestias del tráfico congestionado.

 

Los chóferes de autobús denuncian robos en las cabeceras de línea